Ay, amiguis. Pedroche y redes sociales son siempre símbolo de polémica. Y es que nos da un poco de pereza tener que seguir hablando siempre de lo mismo y más aún en 2018, pero parece ser que la gente no se entera de que hay cosas más importantes que si la pedroche se ha puesto iluminador o no.

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Lunes naturales❤️✨❤️

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Cristina ha tenido la terrible osadía de subir una foto a su perfil de Instagram (al suyo eh, que es que cómo se atreve a subir una foto de su cara a su red social, es que madre mía qué se cree la gente vamos) con el título de «lunes naturales».

La madrileña no ha especificado que no llevara maquillaje (a lo mejor se estaba comiendo un yogur  natural, vete tú a saber) pero eso no ha parecido importarle a las decenas de comentarios de gente muy ofendida por la aparente foto de Pedroche sin maquillaje que hemos podido leer en la red:

Y la verdad es que yo soy un poco torpe para estas cosas y me lío, así que a ver si me lo aclaráis. ¿No estábamos luchando por la liberación femenina? ¿porque cada una pueda hacer lo que le de la gana sin estúpidas convenciones sociales? ¿Entonces por qué despedazamos e insultamos a toda aquella que se atreve a hacerlo?

Y lo que me parece más alarmante y peor aún, ¿Por qué despierta tanto odio una cara sin maquillar? 

Ojalá la gente empiece a tomar una una consciencia menos egocéntrica del asunto, porque señores, si Pedroche se pone maquillaje, NO es para parecerte a TI más guapa, si se viste con un taparrabos o no se le ve ni el lunar del hombro NO es para que tú la mires o la dejes de mirar y si se pone todo el maquillaje de Primor encima o no toca una brocha ni por casualidad, no es para que tú le comentes «qué guapa, o vete a pintar» lo hace porque le sale del unicornio y punto. Cada una que sea dueña y señora de su cuerpo y de su jeta.

Así que dejemos de llenarnos la boca de falso feminismo si luego nos vamos a poner a insultar a la primera de cambio cuando vemos una cara sin maquillar. Porque seamos realista, por mucho que hayamos avanzado, todos nos llevamos las manos a la cabeza cuando vemos un par de kilos de más, una cara sin maquillar o el pelo sin arreglar. Qué drama eso de ser un ser humano y no un maniquí del Zara, ¿verdad