Una de las cosas que más molan del verano es que España entera se va de borrachera se va de festivales. Como buena amante de los festivales que soy, cada año hay unas cuantas citas ineludibles en mi calendario para ver en directo a algunos de mis grupos favoritos, bailar hasta la muerte con mis amigos y disfrutar de la cerveza. Pero hay que reconocer que hay muchas cosas en los festivales que odiamos:

LOS CUÑAOS: Que está muy bien que los festivales estén de moda y que la gente sepa que hay música más allá de Despacito y Súbeme la radio. Pero el cuñadismo de los festivales es un mal de dimensiones épicas. Sobre todo los cuñaos que pierden a su grupo y se acoplan al tuyo. Y cuanto más grande es el festival, más cuñaos de despedida de solteros hay. Mad Cool = cuñadísimo máximo.

LOS AMIGOS INTENSOS: Vale, hemos venido a escuchar música en directo, pero también hemos venido a emborracharnos a divertirnos. Amo a los profesionales de la música, pero me ponen enferma los eruditos que no te dejan ni bailar ni cantar en los conciertos. Cada uno vive la música a su manera, pero el rollo Primavera Sound de quedarte plantado cual estatua y hacerte el interesante con cada acorde nos corta mucho el rollo. Ni cuñaos ni intensos, ¿no hay punto medio?

Yo he venido a bailar con mis amigas <3

Yo he venido a bailar con mis amigas <3

EL POSTUREO: El postureo en las redes sociales se nos está yendo de las manos. Igual que hay gente que elige sus vacaciones por lo instagrameable que sea su destino, con los festivales pasa igual. En los festivales cada vez hay más gente preocupada por sacarse un selfie en plan Coachella en el que se vea al purpurina en los ojos, el peinado de trenzas, el tatuaje, el escote, el Aperol Spritz y las zapatillas… que por emborracharse por disfrutar de la música.

Venga, a sacar morritos!!

Venga, a sacar morritos!!

LOS PATROCINIOS: Siempre he sido muy pro de los patrocinios en los festivales.  Me encanta descubrir marcas afines y que me regalen muestras de pintalabios más. Pero los patrocinios son cada vez más agresivos y ocupan más espacio en los festivales. A este paso va a haber más casetas de patrocinadores tipo Fitur que escenarios. Un poquito de por favor. Cualquier patrocinio porque sí, no gracias.

Marcas que nos mandan hacer el cafre por un chupito

Marcas que nos mandan hacer el cafre por un chupito

LA VUELTA A LA REALIDAD: Y no me refiero solamente a la vuelta a casa y el puto desastre máximo que se organiza siempre con el transporte. ¿Tan difícil es poner lanzaderas para no tener que pegarte más de una hora andando cual Walking Dead hasta casa o pelearte por el taxi después de dos horas esperándolo?  La depresión post festival es una realidad. Cuando te despiertas de resaca con el calor, con dolor y sin dinero.

Lloro

Lloro