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A qué cosas SÍ deberíamos llamar abuso

Parece que hoy en día el tema del abuso, de la violación está empezando a cobrar voz, estamos empezando a ponerle nombre a esas cosas que se han “normalizado” a lo largo de los años, o que simplemente asumíamos sin más.

Si es verdad que muchas veces cuando se quiere reivindicar algo parece que nos volvemos un poco “locas” o “extremistas” y creo que nada más lejos de la realidad. Estoy más que cansada de que cada vez que se defiende un acoso, un abuso, una violación hacia una mujer, salgan los grandes sabios a dar su opinión y a decir que somos un poquito exageradas

Siento deciros, que en ocasiones hasta nos quedamos cortas, porque romper unas normas establecidas durante tanto tiempo es muy difícil, y es normal que ha mucha gente le chochen ciertas afirmaciones sobre los abusos y que no le puedan entrar en la cabeza, y en ocasiones es, porque muchas veces nos damos cuenta de cómo han abusado de nosotras en más de una ocasión.

Para que no tengamos más dudas de cuando hay que usar un término o cuando estamos hablando de acoso, abuso o agresión sexual, os traigo sus definiciones:

  • El acoso sexual, aparece mediante lenguaje verbal, no verbal o escrito para relaciones sexuales con una persona que las está rechazando. De forma puntual o continuada.

Es decir cuando van por la calle por ejemplo tan ricamente y un tipo decide que necesita comentar la ropa que llevas puesta, las cosas que te haría, o simplemente un “piropo” como lo llaman ellos. Esto se denomina ACOSO y creo que la gran mayoría de mujeres lo hemos vivido en nuestras propias carnes.

  • Se entiende como abuso sexual cuando se trata de acceder al cuerpo de otra persona sin consentimiento y sin violencia física. Aquí es donde se pone un poquito complicado y es donde parece que la gente se lía.

Si una persona está tan drogada, borracha, inconsciente, dormida, asustada, desconcertada, etc. como para poder consentir un encuentro sexual, la persona que inicia un contacto sexual sin su consentimiento (ya que estaremos de acuerdo en que en estas circunstancias no se puede dar nunca un consentimiento explícito) la persona en cuestión está ABUSANDO de la otra.

 

El problema del abuso es que parece que lo tenemos todxs muy claros, porque lo vinculamos directamente a ese tío que te entra de fiesta o a un desconocido. Pero es aquí donde nos quedamos cortas, porque ¿Qué pasa con nuestra pareja?

No dejo de leer en el foro chicas que cuentan que se despiertan y sus parejas les están haciendo cosas de índole sexual. Bien, para que quede muy claro si estoy dormida ¿Puedo dar mi consentimiento? NO, no puedo. Por lo que me están tocando sin mi permiso, sea mi pareja sea quien sea, por lo que esa persona está ABUSANDO de mí.

Hay chicas que se defienden de esto diciendo que a sus parejas les gusta despertarlas así y a ellas mismas también les gusta, bien, la diferencia en este caso está en que ese tema se ha hablado con la pareja, se da un permiso porque la otra persona quiere y le gusta.

Pero si yo, que nunca he hablado de esto con mi pareja o simplemente no le he dado permiso, me despierto y me lo encuentro intentando metérmela (esto es verídico 100%) ¿Qué pasa aquí? Y lo mejor de todo, si yo por lo que sea no me despierto, y él sigue, ¿seguimos sin pensar que es abuso?

O peor aún, que yo me despierte, y me encuentre con mi pareja tocándome, haciéndome sexo oral o penetrándome sin que yo haya podido decir si quiero esa práctica o no. Lo siento mucho pero estas prácticas son ABUSOS, y no debemos permitirlos bajo ninguna circunstancia.

Nuestro cuerpo es nuestro y de nadie más, no somos muñecas que se nos puede usar cuando se quiera y bajo las circunstancias que sean, hay que tenernos en cuenta y preguntar SIEMPRE.

Si te gusta que tu pareja que despierte así, o simplemente no te importa que tu pareja haga esto contigo, es por que antes lo habéis hablando y TÚ ya le has dado un consentimiento, en este caso no habría nada de malo, porque él de antemano sabe tu opinión y tú le dejas.

  • Por último, tenemos la agresión sexual, se trata de acceder o intentar acceder al cuerpo de otra persona para una actividad explícitamente sexual, donde no hay consentimiento y se ejerce la violencia. La forma más grave es la penetración, pero existen muchas otras como el sexo oral, los tocamientos, etc.

Esto es lo que se consideraría a nivel penal una violación. Cuando una persona fuerza a otra para tener sexo y lo hace de forma violenta. A mi juicio me parece muy grave la especificación de “con violencia” ya que, y tal como paso en el caso de la manada, si tú sientes que te están agrediendo y te quedas inmóvil simplemente por el miedo que tienes, ahí ya existe una intimidación y para mí eso ya es violencia.

Para terminar, quería hablar de otra cosa a tener en cuenta. No solo el consentimiento tendría que estar presenten en nuestros encuentros sexuales, otra gran parte y la más importante es el DESEO SEXUAL.

También son muchas las mujeres que cuentan que en ocasiones no les apetece hacer nada sexual con sus parejas, y que estos se ponen “pesados” y al final ceden. Tenemos “consentimiento” en este caso, en esencia sí, pero no hay deseo sexual. Si me falta una parte algo está fallando y mucho.

ENCUENTRO SEXUAL BUENO: CONSENTIMIENTO + DESEO SEXUAL

Si se dan relaciones sexuales sin deseo, estás dejando que usen tu cuerpo sin que tú quieras, por lo que no deberías hacerte eso a ti misma. Reflexionar y aprender a poner límites es clave para una buena vida sexual y de pareja.

Autora: Aida Vallés Psicóloga especializada en Sexología y en Terapia de Pareja

[email protected]  instagram: @aidavallesconsulta_

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