Como mujeres, tenemos que comportarnos como señoritas, hablar como señoritas, sentarnos como señoritas y parece que tenga que estar establecido que nos gusten las cosas de señoritas. Y no siempre es así. Y además no somos menos femeninas porque nos gusten más las películas de ciencia ficción que las basadas en novelas de Nicholas Sparks.

Porque lo cierto es que hay muchas cosas que deberían gustarme sólo por el hecho de ser mujer y de las que yo paso bastante…

  • Que me regalen flores. Si me quieres conquistar, mejor regálame pizza. O una escapadita de fin de semana, o invítame a un concierto, pero déjate de flores… #dontbuymeflowersbuymepizza
  • Las películas románticas. No he visto ‘Pretty Woman’, ni ‘El Diario de Noah’, ni un millón de otras películas románticas donde el amor puede con todo. Me encanta descojonarme con ‘Resacón en Las Vegas’, adoro las pelis tontas de instituto y me parece mucho más realista ver lo mal que les va en el amor a las chicas de ‘La que se avecina’ que las historias de amor romántico que nos vende Hollywood
  • Las declaraciones de amor en público. Si mi chico hinca rodilla en medio de un lugar lleno de gente para pedirme matrimonio mis posibles reacciones serían: 1. Reírme en su cara, 2. Salir corriendo. Las peticiones de matrimonio en la intimidad, gracias, ¿un flashmob en El Retiro?, ¿estamos de coña?

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    Yo el día que a alguien se le ocurra pedirme matrimonio en público…

  • Las faldas y vestidos. A ver, don’t get me wrong, me gustan las faldas y vestidos, y los llevo muy a menudo, pero no me gustan más que los pantalones. Donde estén unos vaqueros o unos pantalones anchos y finitos para verano, que se quite eso de andar subiéndome las medias o recolocándome las bandelettes para evitar las rozaduras del muslamen…
  • Las clases de Zumba. Si puedo estar dando patadas y puñetazos en Body Combat, levantando pesas en Body Pump, o pegándome una carrerita (con todo el sudor que conlleva), no me vais a ver haciendo como que sé bailar ‘Despacito’ en medio del gimnasio…
  • Bailar en general. Yo cuando salgo no bailo, yo bebo. No sólo no me gusta, si no que tampoco se me da bien, y lo cierto es que no tengo ninguna necesidad de aprender… Me pongo en la barra o en una mesa tranquilamente a escuchar música y beber cerveza. Porque aunque me gusta el gin tonic y el vino (que es mucho más de señorita), donde esté una buena cerveza, que se quite todo lo demás

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    Yo bailando. Puro arte…

  • El maquillaje. Cuido mucho mi piel con cremas, limpiadores, mascarillas, etc. pero eso del maquillaje para mí consiste en: corrector de ojeras (indispensable), polvos para quitar los brillos y máscara de pestañas por aquello de darle un poco de vidilla a mi cara. El colorete es para ocasiones especiales y aún no he aprendido a hacerme el eyeliner como una buena loversizer…
  • Los cantautores. No hay nada que me dé más pereza musicalmente hablando: ‘Me ha dejado la novia, me muero de la pena, llueve en Madrid, me muero de la pena, se me ha quemado el filete, me muero de la pena…’ Ay, mira no. Si me quisiera cortar las venas seguro que puedo rebuscar en mi cerebro un montón de historias de desamor, no necesito a un cantautor-poeta llorándome las miserias de su triste vida…
  • Los tacones. No sólo mido 1,75 y no tengo necesidad alguna de ser más alta, gracias, sino que además me parecen incomodísimos (y si, he tenido tacones buenos, antes de que preguntéis). Me duele la planta, me duelen los dedos, me aprietan las uñas… Un calzado plano y apañado

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    Yo la última vez que intenté caminar con tacones…

  • Cocinar. No puedo entender el placer que le supone a la gente pasarse 2 horas cocinando algo que se van a comer en 15 minutos. Prefiero cocinar en 15 minutos y sentarme a comer y beber durante 2 horas, claramente… Además, menos tiempo cocinando implica menos cacharros que fregar, es un win win…
  • Los bebés. Lo cierto es que me encantan los bebés, son monos, huelen bien, tienen la piel suave y se ríen mucho… Pero para un rato. Me gustan los bebés de los demás. Amigas, tened todos los hijos que queráis, traedlos a todos los planes, contad conmigo para cogerles durante horas mientras vosotras os ducháis o veis la tele tranquilas. Pero a la hora de cambiar el pañal, toma tu bebé, adiós muy buenas

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    Toma, te lo devuelvo, ya me he cansado de jugar…

  • Ir de compras como plan. Yo voy de compras al salir de la ofi, un sábado por la mañana que no tengo nada que hacer, o directamente cuando necesito algo, y siempre siempre siempre voy sola. El concepto ‘Vámonos de compras juntas en amor y compañía’ me aborrece, yo voy a las tiendas que quiero y paso en ellas el tiempo que necesito, no tengo que estar esperando a que cada una de mis amigas encuentre lo que necesite y yo me acabe volviendo a casa sin nada
  • Las joyas. Bisutería es bien. El p*** oso de Tous, la pulsera Pandora y los diamantes que se los queden otras. Sobre todo el oso de Tous, no puedo entender cómo eso puede costar tanto dinero y sobre todo cómo le puede gustar a alguien…

Y lo cierto es que no soy menos femenina porque no me gusten estas cosas. Se puede ser mujer y no ser romántica y aborrecer las muestras de amor en público, se puede ser femenina llevando deportivas en vez de tacones, llevando vaqueros en vez de vestidos, bebiendo cerveza de la lata y comiendo de take away porque aborreces la cocina. Se puede ser femenina sin flores, levantando pesas, amando la música rock y con la cara lavada.