Parece que estas Navidades han empezado con buen pie, y para muestra el catálogo de Toy Planet, donde pudimos ver que los juguetes no entienden de género. El rosa y el azul han dejado atrás su guerra de sexos y el resultado nos ha enamorado. Aunque todavía queda mucho camino por recorrer cada vez más campañas se suman a la lucha por la igualdad, y la empresa automovilística Audi no se ha querido quedar atrás. En forma de un enternecedor corto nos han regalado la historia de una muñeca que decide dejar de lado su carruaje rosa, porque ella quiere conducir un coche de verdad. Cuando con un acelerón logra escapar de las estanterías “bicolor”, se encuentra a un grupo de Action Man tomando té y haciendo una barbacoa en la casita de la Barbie, una pareja de muñecas con taconazos jugando al fútbol y un poni subido en una tabla de skate, entre otras aventuras. Eso sí, el final del corto lo tenéis que ver vosotros mismos porque es maravilloso.

Solo hace falta dar un repaso al apartado infantil de la mayoría de catálogos para ver la enorme diferencia entre lo que es para ellas y para ellos, o al menos eso nos han hecho creer. Niñas con sus cocinitas, las guitarras con purpurina, los coches “femeninos” (porque parece ser que las mujeres somos incapaces de conducir una camioneta, un coche de policía, un tractor o un deportivo), o decenas de carritos de bebés, y por supuesto todo rosa. Es como si la sección de niñas fuese un manual del año de Mari Castaña diseñado para enseñarnos lo que nos espera cuando seamos adultas. «¡Hola pequeña! ¿Cuántos añitos tienes? ¿Dos? Pues toma tu Nenuco y vete practicando para cuando dentro de treinta años te quedes preñada. Y no te olvides de la cocina, la aspiradora con bolitas de poliespán y la plancha con vapor incluido. Mientras tanto puedes jugar a ser cajera o enfermera, pero no te preocupes porque acabarás dejando tu trabajo para ser ama de casa.» No me malinterpretéis, es una elección tan respetable como las demás pero, ¿es necesario que inculquemos a la juventud las creencias rancias de una sociedad machista? Las personas aferradas a estereotipos sexistas empiezan siendo críos que llaman marimacho a la niña que juega en una caseta con estampados de piratas y afeminado al niño que monta en la bicicleta de Frozen, y acaban trasformándose en adultos que cuestionan a las mujeres científicas y que humillan a los hombres que bailan ballet, por poner un par de ejemplos que se quedan cortos. ¿Acaso una niña que prefiere un kit de herramientas en vez de uno de peluquería es menos niña? ¿Y un niño es menos niño si prefiere un set de costurero? Tal vez el problema es de los que piensan así, con la mente muy cerrada y la boca demasiado abierta.

¿Y si cambiamos el juego entre todos? ¿Y si dejamos de imponer nuestros prejuicios a los niños y permitimos que elijan por sí mismos?

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