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Razones por las que ni loca volvería a mis veinte

Cuando tienes veinte años te crees que ya eres adulto y que lo sabes todo, y es guay porque no es verdad pero si tú te lo crees pues no hay nada más que objetar. Cuando tienes cuarenta eso ya se ha hecho realidad y entonces ves los veinte como una edad en la que si  hubieras sabido todo lo que sabes ahora serías Dios pero como no sabías nada aprendiste de hostia en hostia que es la única forma en la que aprendemos los seres humanos.

Por lo tanto puedo dar varias razones por las que no volvería ni loca a los 20 años.

Porque ahora puedo dormir boca abajo. A los veinte tienes las tetas tan arriba que yo que soy pechugona cuando iba a la playa me ahogaba con mis propias tetas literal. Cuando intentaba ponerme morena por detrás, tenia que hacer dos agujeros en la arena, que parecía que estaba buscando petróleo para meter a las susodichas y poder ponerme de espalda. Ahora la cosa se ha reblandecido gracias a Dios y ya puedo dormir tranquila.

Porque veo a los gilipollas de lejos. Ya no te engaña el típico chulo de playa que va de guays del grupo. Ahora cuando lo ves piensas: “Tío que no ha madurado aun y sigue viviendo con sus padres y jugando a la play, huye”.

Eres libre. Por mucho que te creas libre no lo eres ni una cuarta parte de cuando tienes 40. Te da igual hacer el ridículo y lo que piensen de ti, de hecho disfrutas provocando que hablen mal de ti. Y te vuelves libre para hacer lo que te apetece sin pensar en que opinarán los demás.

El sexo con los veinteañeros es como si te acostaras con un conejo de Duracel, empujan y empujan y empujan y no se cansan nunca pero no tienen ni puñetera idea de cómo satisfacer a una mujer de verdad. Alguno a los 40 tampoco pero tú ya los detectas sin tener que probarlos.

La independencia de vivir solo. Por muy guay que estés en casa de tus padres, cuando tienes tu casa juegas en otra liga. Ahí es tu territorio, y puedes dejar las cosas donde te apetezca y no hacer la cama sin oír a tu madre gritar: “Yo no te he enseñado a ser tan guarra”.

Si tus amigas no te agregan a los grupos de whatsap sientes alivio y no que te están discriminando.

A los 20 te follan a los 40 follas tú. No hay mucho más que añadir.

La independencia económica. A los 20 si estás estudiando tus padres te dan lo justo y si trabajas los sueldos son para deprimirte y dejar de creen en la humanidad. Y no te puedes comprar unos Jimmy Choo. A los 40 puede que tampoco pero estás más cerca de ellos, te lo digo desde ya.

Los granos.  Cada mes cuando te viene el periodo, te sale el típico grano o cada vez que tienes una cita, una boda o una fiesta.

Las colas de la Discoteca y los tacones. En mi época si se te ocurría ir a la disco sin tacones creo que directamente no entrabas ya que quisieras o no, los tacones eran parte del uniforme del sábado noche. Y llegabas a tu casa reventada con los pies hinchados y los dedos apretados y amoratados, pero no te quitabas los tacones ni muerta. ¡Vivan las deportivas!

Los actores. Cuando yo tenía 20 los actores que a todas las chicas les gustaban eran Luke Perry, Jason Priestley, Mark-Paul Gosselaar… Y yo vagaba por la vida sin encontrar mi crush porque esos hombres eran demasiado blandos para mi hasta que al fin salió en la tele Jason Momoa. Jamás volvería a una época en la que él no fuera famoso.

 

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