Cultura

Más de 30 años de ‘Érase una vez… el cuerpo humano’

El catarro está atacando con fuerza estos días y parece que ha llegado mi turno. Entre mocos, frenadoles y mantita, sólo quiero acabar con esos virus. Porque sí, sé qué aspecto tienen. Bueno, yo me imagino que  también gran parte de nuestra generación. Sabemos cómo son los virus y bacterias:

El Frenadol acabará contigo

¿Os suena, verdad?

Además de que imagino cómo las patrullas tratan de acabar con los virus y bacterias; también sé que las neuronas llevan mensajes a todo correr y que los glóbulos rojos llevan oxígeno detrás como si hiciesen el Camino de Santiago con la mochilica a cuestas.

Y es que pocas series han calado tanto y se han grabado tan a fuego como ‘Érase una vez… el cuerpo humano’. Auténticas clases magistrales. Y claro, luego, al explicarnos el cuerpo humano en el cole, yo siempre terminaba imaginándome a los dibujicos y a naves espaciales volando dentro de mi cuerpo.

Y sí, todavía me acuerdo de algunos de los «personajes»: el maestro-célula, encargado de tomas decisiones; las enzimas vestidas con mono azul; los glóbulos rojos (Profesor Globus, a Hemo y a Globina); las células blancas en modo policía…

Y, claro está. Esa canción de cabecera que se convirtió en la sintonía de culto de todo preescolar.

Y resulta que ‘Érase una vez… el cuerpo humano’ (o hay quien lo llama ‘Érase una vez la vida’) se estrenó…. ¡¡¡En 1987!!!

Sí, sí. Resulta que una serie que se creó hace más de treinta años y sigo pensando en las neuronas como una carrera de relevos.

Los episodios nos enseñaban un día en la vida de Pedro. Bueno, en el interior de Pedro. Excepto en ocasiones en las que nos enseñaban el cuerpo de Flor, la co-protagonista femenina. La serie se estrenó en octubre de 1987 en TVE (que además era coproductora de esta serie francesa).

Con esta serie buscaban que los niños y las niñas aprendiésemos anatomía y los procesos del cuerpo humano de una forma más divertida y alejada de los libros de texto. Vamos, que aprendiésemos y nos divirtiésemos.

Pero creo que no podían esperar que toda esta generación siguiésemos no sólo tarareando esa sintonía, si no también imaginando el funcionamiento de nuestro cuerpo con naves espaciales, caminatas, robots, guardias dirigiendo el tráfico y una gran sala de control en el cerebro.

Decidme, ¿también os pasa? Yo ahora sólo pienso en la batalla que se está librando y en los virus del catarro siendo destruidos. Creo que voy a volver a ver algunos capítulos, 32 años de serie bien se lo merecen.

 

 

Compartir:

Login