Querido diario

4+1 mentirijillas que deberíamos dejar de decir a nuestras amigas

 

Dice el refrán que “quien bien te quiere te hará croquetas”. Pero seamos sinceras, ¿qué mentiras solemos decir a nuestras amigas a pesar de quererlas?

1.- “Estás monísima con este outfit, el color te sienta fenomenal”: Es difícil decirle a una amiga que se ha gastado 100 pavos en un modeluqui nuevo que le quedaría mejor un disfraz de oso polar, pero ¿os gustaría ir a una cita con el chico de vuestros sueños pareciendo un saco de patatas? A mí no y os aseguro que a vuestra amiga tampoco. Vale, corremos el riesgo de que nos insulte, nos agreda o nos deje de hablar, pero como amigas, nuestra obligación es decirle… que se ha equivocado con el estilismo.

2.- “Hacéis superbuena pareja, qué bien se os ve juntos”: El tío es un cretino y no pegan ni con cola, pero ella está tan ilusionada que… ¿cómo le vas a quitar la ilusión? Bueno, tampoco hace falta ensañarse, pero a veces un “si eres feliz me alegro por ti” es mucho mejor que hacerle creer cosas que no existen. Creedme, en el futuro os lo agradecerá.

3.- “Pues yo te veo igual de delgada que la última vez que nos vimos”: Que sí, que el peso no es importante, pero si una amiga está preocupada porque ha engordado y se siente un cochinillo con faldones, no le va a ayudar mucho que le mientas. Un “algo de peso has cogido, pero yo te veo preciosa, tienes el cutis más resplandeciente que te he visto en años” es mucho más constructivo que una mentira piadosa porque en el fondo, tu amiga sabe que mientes: ¡es obvio que ha engordado!

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4.- “Anímate, mujer, sólo es un tío”: ¡A quién se le ocurre decirle eso a una amiga a la que ha dejado, corneado o puteado un hombre! Tiene su propio drama encima y no existe un dolor más grande en todo su corazón que ese gran hijo de Putin que la ha humillado. Llámala al aquelarre, dale de beber y de comer e intenta que se desahogue, se ría y piense en otras cosas. Mucho más constructivo e inteligente que un letárgico “anímate, mujer”.

5.- “Puedes quedarte en mi casa el tiempo que necesites”: No lo piensas. Ni lo quieres. En realidad, lo estás diciendo por compromiso porque es tu amiga,  está fastidiada y te necesita. Pero no digas cosas sólo por quedar bien porque puede ocurrir que se parapete en tu casa y no sólo no podrás echarla, sino que es posible que vuestra amistad se termine mucho más rápido de lo que esperas. ¿Quieres ayudarla? Ofrécele ir unos días a tu casa, o a un spa, pero no corras el riesgo de abrirle las puertas de forma indefinida porque puede ser que no la eches nunca.

Y ahora ¿qué piensas?. ¿Serás capaz de ser sincera la próxima vez?

Sweet Su

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