Querido diario

5 propósitos de año nuevo que nunca cumples… ¡ni falta que hace!

El año 2017 ha hecho lo mismo que los demás, ¡terminarse en un suspiro! Ahora que estamos de nuevo entre turrones y villancicos, seguramente ya estás pensando en el 2018 y en los típicos propósitos de año nuevo. No es la primera vez que te los haces y sabes que la mayoría de ellos no los vas a cumplir. ¿Y por qué será? Seguramente ¡porque no hace falta! A menudo nos proponemos cosas innecesarias, que sabemos que nos gustaría poder hacer pero que no queremos. Así que a continuación vamos a hacer un troubleshooting de los propósitos de año nuevo más frecuentes para evitar volver a caer en los mismos errores.

  • Quiero ponerme a dieta pero mi estómago se niega a aceptar una simple ensalada.

¿No os lo habéis dicho miles de veces?: «ahora que ha terminado la Navidad, ya no como nada hasta Semana Santa». ¡Error! Los excesos son la sal de la vida y cuanto más te alejes de ellos más vas a estar deseándolos. Si después de los dulces y las cenitas deliciosas te cortas el grifo radicalmente, lo único que vas a sentir es ansiedad. Date un respiro y permítete de vez en cuando un lujo. Sobre todo, lo que tu cuerpo va a agradecer es que comas mejor, así que convierte tu nevera en la despensa del huerto y no olvides tener un par de caprichitos a mano para esos momentos en que parece que te vas a volver loca si no te zampas un donut. Consejo: encuentra escapes algo más sanos para tu rutina. Si has estado comiendo ensalada y verduras hervidas toda la semana, un tarrito de humus con zanahoria puede convertirse en la hamburguesa del reino del régimen. También puedes probar a comprar los ingredientes de esas cosas que te vuelven loca y hacerlas tú misma. No se van a convertir mágicamente en brócoli pero hacerlos con ingredientes frescos los hace más sanos que algo precocinado. Un ejemplo sería comprar bases de pizza y ponerles tú misma los ingredientes. No puedes hacerlo cada día y seguro que es mucho más satisfactorio que sacarla del congelador.

  • Me quiero poner en forma pero la tarjeta del gimnasio está cogiendo polvo y el chándal acumula más migas que sudor.

Este 2018, igual que en enero de 2017, has decidido apuntarte al gym, pero sabes que las cosas acabarán mal. Si te gustase ir a un edificio a perder el tiempo mientras sudas, no te lo tendrías que plantear. ¿De verdad hace falta que durante meses te sientas culpable cada vez que has decidido no ir? Yo voy a apostar porque no. Aunque parece, por la cantidad de gente que va a estos lugares y dice disfrutarlo, que el gimnasio es una parte esencial de la especie humana, no es así. No se ha encontrado ninguna pintura rupestre de cazadores corriendo en círculos alrededor de un árbol ni de mujeres levantando piedras para ejercitar los brazos. De forma natural, nuestros cuerpos se mantienen en forma llevando un estilo de vida equilibrado. ¿Por qué no cambias el bus por la bicicleta o empiezas a subir por las escaleras? Ni siquiera hace falta que arranques con ello a tope: puedes comenzar subiendo un par de pisos o bajándote una o dos paradas antes. Parece una tontería pero a la larga estos pequeños cambios se integran mucho mejor en tu vida que dedicar tiempo explícitamente a hacer un ejercicio que no te gusta. Pruébalo, notarás la diferencia.

  • Mi ejemplar de Crimen y castigo empieza a amarillear en la mesita.

Un propósito muy común es el de leer más, pero ¿vale la pena? Yo creo que no. ¿De qué va a servir que te obligues a leer El Quijote en dos semanas si te supone una tortura? Lo importante de la lectura es que te sirva para algo, que te nutra y te ayude en tu día a día, es decir, leer mejor. Por eso lo que deberías proponerte para el próximo año es tener claro qué te apetece leer en cada momento y saber para qué lo haces: ¿quieres entretenerte? ¿te gustaría desentrañar los secretos del amor? ¿esperas que alguna lectura te desvele el sentido de la vida? ¡Hay libros para todo! Antes de ponerte con cualquier cosa, hazte esta pregunta y, sobre todo, ¡acude a un buen librero! Las franquicias como Casa del Libro o Fnac tienen mucha oferta pero si no sabes qué quieres una librería de barrio es la mejor opción. No tengas vergüenza y habla con el vendedor, su experiencia te ayudará a elegir algo con lo que no necesites proponerte leer.

  • Tengo pocos amigos pero acabo cancelando todos los eventos sociales.

Es posible que, a la hora de mirar tu agenda de reencuentros navideños, te haya parecido que tenías pocas citas y hayas pensado: «tengo que buscarme más amigos». Quizá te has propuesto para el próximo año no tener ni una tarde libre, pero, ¿realmente es lo que quieres? ¿te supone un esfuerzo dar una oportunidad a un montón de extraños? La soledad está muy mal vista, pero si tú estás a gusto con las cuatro personas en las que confías, eso no tiene nada de malo, significa que sabes disfrutar de tu tiempo a solas y que además prefieres conservar solo a la gente que realmente te aporta algo. Es más, yo preferiría proponerme eliminar de mi año 2018 a toda la gente tóxica que supone un obstáculo en mi vida. Parece fácil, pero deshacerse de una mala hierba seguramente sea más complicado que hacer crecer un geranio. ¿Por qué no dedicar más tiempo a mejorar las relaciones que ya tienes en lugar de obsesionarte con empezar cientos de nuevas?

  • He intentado ir maquillada cada día, pero en febrero me harté de las toallitas desmaquillantes y de despertarme más temprano para arreglarme.

Me pasa cada año. Seguramente el mes de enero sea en el que más veces me dicen «¡qué guapa estás!». Es porque cada año me propongo arreglarme a diario. Sin embargo, esto no dura ni un mes. En seguida vuelvo a preferir dormir cinco minutos más o estar en el ordenador antes que dedicar tiempo a acicalarme. Por eso, este 2018 me propongo (y te lo propongo a ti también) sentirme más cómoda con la versión «cruda» de mí. Quizá el maquillaje cosecha más piropos, pero a la larga ese tiempo no me parece rentable. Pero esto no quiere decir que me vaya a descuidar. Invertiré más tiempo en hidratarme cada semana, cuidarme el pelo y aceptar los desperfectos irremediables para estar a gusto en mi propia piel. Al fin y al cabo, ¡esta soy yo!

Espero que os hayan parecido interesantes estos propósitos de año nuevo más fáciles de aplicar y que suponen mejoras reales en la vida para la próxima docena de meses. ¿Y vosotras? ¿Cuál es el propósito que nunca cumplís? ¡Seguramente solo os hace falta un cambio de enfoque!

Carmen Salomón

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