Querido diario

5 realidades de muchas madres que pocas confesarán

A lo largo de nuestra vida siempre guardamos pequeños detalles que por un motivo u otro preferimos dejar bajo llave, como no podía ser de otra manera, con la maternidad la cosa no se iba a quedar atrás.

Y es que además, cuando de criar a un hijo se refiere, todo aquello que no sigue la línea de lo estipulado parece como sacado de una guía en contra de la naturaleza humana. Nos venden la imagen de una madre perfecta, como creada por y para sus hijos, y tenemos que llegar algunas para desmontar falsos mitos.

He aquí ciertos desatinos que muchas mamis cometen pero que pocas os contarán:

Dejar de esterilizar biberones antes de tiempo.

Todavía me puedo ver a mí misma poniendo a hervir una olla con tetinas como si no hubiera un mañana. Dos semanas exactas me duró esa fiebre. A partir de entonces lavado cotidiano y lavavajillas (que también toma buena temperatura y seguro que no deja ni una bacteria con cabeza).

 

Dibus en la tablet para respirar un rato.

A cualquier buena madre que le preguntes te dirá que “idiotizar” a los niños con pantallas es una aberración. Algunas lo asumimos, ¡vivan los canales infantiles!. Una comida fuera de casa, un viaje en coche o simplemente descansar un rato… ¡son mejores que cualquier niñera!

Colechar (pero por comodidad).

O lo que es lo mismo, dormir juntos en la misma cama para ahorrarnos los paseos nocturnos. Hay decenas de artículos pediátricos que subrayan los beneficios del colecho. Yo me quedo con el mejor de todos, esa maravilla de solo tener que girarme en la cama para recolocar un chupete perdido o dar un biberón. ¡Qué gloria!

Potitos en lugar de purés caseros.

Ruedan cabezas con este tema y es que es muy controvertido. En muchas casas lo de preparar papillas a diario es lo habitual cuando hay un peque de por medio, pues ya informo de que en otras muchas, no. Bien sea porque pasas tiempo elaborando una cremita que después tu hijo te dice que te comas tú, o por falta de tiempo material… no somos pocas las que tiramos de tarritos para alimentar a nuestros retoños. Lo importante al fin y al cabo es que crezcan sanos, ¿no?.

No bañarlo todos los días por pereza.

Mala madre nivel supremo con esta declaración. ¿Acaso alguien duda del despliegue que hay que hacer para bañar a un bebé? Fue una decisión familiar no pactada pero unánime “¿hoy le toca baño al peque? No, que ya lo bañamos ayer, hoy descansamos, ¡sí!“.

Puede que parezca digno de alarma, o que muchas no os lo creáis, pero la realidad de algunas madres es esta: ser imperfectas y aun así ofrecer siempre lo mejor que tenemos. Intentar seguir siendo nosotras mismas dando, además, buena parte de nuestra vida a nuestros churumbeles. ¿Cómo lo conseguimos? Siendo las mejores malas-madres.

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