Querido diario

7 cosas que nunca debes hacerle a tu coño

Estaba yo ayer cotilleando artículos chorras de internet. Uno llamó mi atención en especial, se titulaba. «7 cosas que nunca debes hacerle a tu vagina». Empiezo a leer: «Nunca insertes objetos extraños, alimentos o algún dispositivo no hecho para ese fin dentro de ella». O sea, querida, ni zanahorias, ni tenedores, ni móviles por el chirri. Seguía la cosa indicándonos que no expusiéramos el toto a vapores. Yo ya estaba imaginándome despatarrada sobre la olla a vapor. En fin… Que una es visual y me moría de la risa. Sinceramente, cuando leí el título, pensaba que la cosa iría por otros derroteros, más, digamos, sobre autoestima coñil. Ya que no fue el caso, he decidido escribirlo yo, que falta nos hace a veces:

1. Amar a los penes más que a tu coño: te va a acompañar toda la vida, así que más te vale adorarlo. Que nadie te haga dudar de él. Frases como «tardas mucho en correrte» o «tienes el coño demasiado grande» pueden hacer mucho mal si una no tiene la autoestima coñil en forma. Si un listo te dice estas lindezas, remítele a los notables artículos de mis compañeras sobre cunnilingus o plazas de toros.

2. No guardarle respeto: no quiere decir NO. No insistas. Que he dicho que no.

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3. Someterlo a juicios ajenos:  Si follas mucho, con muchos, poco o nada, no le incumbe a nadie más que a ti. Tu coño es solo tuyo, no lo olvides. Cada una que haga de su coño un sayo.

4. No darle lo que se merece: a veces nos conformamos con lo mínimo porque creemos que no vamos a encontrar nada mejor. No, querida, no. NO a los amantes mediocres, no a los egoístas, no a todo lo que no te entusiasme, a ti y a tu precioso coño.

5. Convertir a tu coño en dueño y amo del Universo: como te digo una cosa, te digo la otra. Él es importante, pero tú lo eres más. Habrá hombres a los que tu coño adorará pero que a ti solo te harán sufrir. Hay Empotradores que te volverán loquita, pero para mal. Olvídate. Borrón y cuenta nueva. Aquí la que manda eres tú. Ducha fría y a otra cosa, mariposa.

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6. Descuidarlo: que a veces estamos tan cansadas que no acicalamos el arbusto. Cada una a su estilo, pero mímalo. Que al vértelo digas «¡Qué toto más hermoso tengo!».

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7. Compararlo con otros: los hay para todos los gustos, más grandes, más pequeños, más peludos, casi calvos. Nadie es mejor que nadie. Algunos fornican compulsivamente, otros hace milenios que no ven un pene de cerca. Cada uno a lo suyo. No complejos, por favor.

En resumen, tratemos bien a nuestros coños, démosles la importancia que tienen, ni más ni menos. Sintámonos orgullosas de ellos. Reivindiquémoslos. Seamos conscientes de que, todavía, por desgracia, vivimos en una sociedad en la que, para algunos, el ser poseedoras de un coño nos convierte en seres susceptibles de ser juzgados, humillados o tratados en inferioridad de condiciones.

La gente respeta a quien se hace respetar. Empieza por tu coño y el resto vendrá después.

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