Querido diario

El día que decidí dejar de maltratarme

Las cosas buenas y las cosas malas empiezan como todo, de repente. Un día algo hace clic dentro de ti y todo cambia,  en algunos casos para siempre, y en otros de forma momentánea, pero que ese cambio se mantenga o no solo depende de una cosa, si te lo crees o no.

Y con el paso de los años, de conocerme más a mí misma, y de conocer en consulta a mis pacientes, me he ido dando cuenta de muchas cosas, y una de ellas es cómo los cambios más grandes de nuestras vidas nacen y crecen dentro de nosotros.

 

Tal vez todo esto que te cuento no es ninguna novedad para ti, tal vez porque llevas conviviendo con ese malestar prácticamente desde que tienes memoria, pero también quizás se haga otro pequeño clic en tu cabeza que te haga replantearte ciertos aspectos que están mal contigo misma.

 

Porque todas conocemos lo que es el maltrato, se habla cada vez mas de ello, nos manifestamos en su contra, está más que estigmatizado, pero hay otro maltrato del que no se habla ni se conoce tanto, y que en mi opinión es el más peligroso de todos, porque allá donde vayas te encuentra, y te persigue y por supuesto no puedes esconderte, ya que vive en lo más profundo de ti, y es el AUTOMALTRATO.

La forma en la que tenemos de hablarnos a nosotras mismas, cómo nos miramos, cómo nos estudiamos detenidamente cada cosa que está mal, y los pensamientos que se van creando como consecuencia, producen una red en nuestra cabeza muy difícil de desmantelar.

Porque ponte en situación, (estoy segura de que a todas nos cuesta poco hacer esto) ese día que no te sientes especialmente guapa, te miras al espejo de arriba abajo, te fijas en los michelines, estrías, celulitis, lunares y demás imperfecciones, y es cuando aparece el maltrato hacia ti misma.

Muchas veces no tiene nada que ver con el cuerpo, si no con algo peor, cuando te juzgas y te criticas por lo que eres como persona, no ser lo suficiente en algo, considerarte torpe, innecesaria, una molestia, tonta, y un largo etc. Aquí es cuando aparece el maltrato más arraigado y el más difícil de cambiar, porque estos pensamientos inundarán cada aspecto de ti y de tu vida.

Y es aquí cuando viene ese clic del que te hablaba, cuando haces un poco de introspección (miras dentro de ti) y te preguntas a ti misma si estás siendo justa contigo, si realmente no te estás maltratando desde hace ya demasiado tiempo.

Porque seamos claras, no somos sinceras con nosotras mismas, no estamos acostumbradas a ser realistas y decir, vamos a ver, esto que me está atormentando que me hace dudar de mi ¿es cierto?, además es muy curioso, porque todo lo malo que pensamos o creemos de nosotras no nos lo volvemos a cuestionar, es como un mantra, que una vez que aparece en nuestra mente nos encargamos de repetir una y otra vez, sin embargo lo bueno ¿Qué pasa con ello? Que me lo cuestiono a cada maldita ocasión que tengo, que esos pensamientos son muy fugaces y eternamente puestos en duda, pero en cambio ¿porque lo malo con pasarse unos segundos por mi mente ya me lo atribuyo?

Te daré un consejo que puede salvarte literalmente la vida:

NO CREAS EN TODO LO QUE PIENSAS

 

De verdad, no, deja de hacerlo, sobre todo porque solo te crees lo malo, que es lo que piensas de ti la mayoría del tiempo, por lo que, hazte un favor a ti misma, cuestiónate cada pensamiento negativo que te venga a la mente, y dale el valor que se merece, permítete a ti misma ponerte en duda y ganar la maldita batalla de tu vida.

Porque sentirse bien, quererse y aceptarse, es una carrera de fondo, no te engañes, no vale con sentirte hoy que puedes con todo y los siguientes días como que no vales nada, el sentimiento tiene que ser REALISTA y ESTABLE, saber que no puedes siempre con todo pero que eso no te hace peor, ni mucho menos.

Recuerdo un día en el que me miré al espejo mientras me cambiaba, por aquella época había cogido un poco mas de peso y era consciente de ello, y mientras me cambiaba me miré y dije, pues sabes que te digo no me veo tal mal, me gusta lo que veo (hasta aquí todo bien todo correcto) lo que vino después es lo que me asustó y lo que me hizo sentarme a hablar conmigo misma, porque segundos después pensamientos negativos asaltaron mi cabeza en tropel, “como te puedes ver mejor si has engordado” “tienes mas estrías y celulitis que el año pasado” “en bikini vas a parecer un cuadro” y así sin que yo pudiera hacer nada por detenerlos invadieron mi cabeza por completo, ¿da miedo verdad?

 

Pues esto me hizo reflexionar mucho acerca de la facilidad con la que esos pensamientos me invadieron, y ¿sabéis por qué?, fácil, porque yo les había dejado entrar ya antes, no eran pensamientos nuevos ni mucho menos, ya se habían paseando por mi cabeza muchas veces sin yo poner impedimento, y por eso acudieron en un momento en el que yo me estaba mirando, porque estaba acostumbrada a mirarme o analizarme y hablar mal de mí. 

extrañar a un ser querido y tener ganas de llorar

Si por el contrario, yo hubiera estado acostumbrada a pensar bien de mi (me da igual que sea sobre mi cuerpo o sobre cualquier aspecto de mi vida) esos pensamientos positivos habrían acudido rápidamente a mi mente, sin dejarles un mínimo espacio a los malos, porque en mi cabeza no tendrían tanta fuerza.

Por eso amiga mía te digo, basta, deja de ser tan dura contigo misma, deja de tratarte mal, entrena tu mente en lo bueno y en lo positivo, las cosas malas también formaran parte de ti durante toda la vida, la clave será en como aprendas a manejarlas y hasta dónde vas a dejar que sean verdad o no.

 

He visto demasiada depresión ( de la de verdad, no simple tristeza normal), ansiedad, problemas graves de autoestima… para saber cómo se han generado en muchos casos, y como te hablas y te tratas a ti misma puede ser la semilla que te lleve a tener una buena salud mental y física a caer en problemas muchos más graves.


Aprender a relacionarse de una forma positiva y realista con una misma, es la piedra angular de una buena salud física y mental. Por lo que quiérete, acéptate y trátate bien.

Aida Vallés Psícologa especializada en Sexología y Terapia de pareja [email protected]

 

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