Entonces, ¿cómo va el tema? En pleno siglo XXI y las mujeres podemos enseñar las tetas para vuestro goce y disfrute, pero no para alimentar a nuestros hijos. ¿Es así, verdad? Fantástico.

Resulta que actualmente si voy a un restaurante y mi hijo me pide de comer, debo amamantarlo en la calle o sentada en la taza de un váter. Porque claro, eso de enseñar el pecho en un lugar público (aunque sea de forma discreta) pues es una obscenidad. Que todos esos anuncios publicitarios en los que una mujer sale en bolas mirando a la cámara con sonrisa seductora, esos, que nos los emitan donde y cuando quieran. ¿Es así, verdad? Maravilloso.

Según parece, si estoy en el parque con mis hijos y uno de ellos me pide leche ¡ni se me pase por la cabeza sacar la teta en medio del recinto! ¿Pero cómo se te ocurre tal aberración? ¿No ves que hay menores y los puedes pervertir con esa dantesca imagen? Eso sí, después dadles la tablet para que os dejen un ratito tranquilos, y ni prestéis atención a lo que buscan o lo que les salta en la red. Que en internet no hay tetas ni perversiones ni violencia, que es todo muy seguro y muy poco dañino. ¿Es así, verdad? Brutal.

Acabo de ser mamá, tengo visitas en casa y mi bebé necesita su leche. Saco el pecho en medio de la sala mientras charlo con la gente y, de pronto, siento miradas de incomodidad y de sorpresa. ¿Cómo has enseñado la teta ahí en medio habiendo personas delante? Ve a tu cuarto donde nadie os moleste (y donde tú no incomodes, mujer). ¡Ah! Pero el otro día emitieron en televisión una película buenísima, algo subida de tono, con bastantes desnudos, pero toda una obra de arte. La recomiendo por completo. ¿Es así, verdad? Precioso.

Es soporífero que hoy en día todavía nos veamos obligadas a reivindicar lo que debería ser evidente por naturaleza. Que vivamos en una sociedad en la que el cuerpo femenino está bien visto para cosificarlo, pero sea una obscenidad a la hora de alimentar a un bebé.

Rachel McAdams lo está petando mucho en Instagram gracias a una fotografía en la que se ve cómo extrae su leche. De una vez por todas hay que visibilizar la realidad, y no solo lo que algunos quieren ver de nosotras. Aplaudimos su valentía, por supuesto, la suya y la de todas las que han aprendido a pasar de las críticas.

Las tetas, amigos y amigas de la Edad de Piedra, están ahí por un gran motivo biológico. Y si más allá de eso nosotros las disfrutamos con otros fines, es ya cosa nuestra. ¿Qué es lo que sucede? Que para muchos una teta amamantadora pierde todo el morbo y la sexualización que se le ha dado siempre. Algo así como si le robaran a uno lo que por derecho le pertenece. Algunos son así de básicos, triste realidad pero cierta al fin y al cabo.

Pues nuestros pechos alimentan, proporcionan vida y nutren como pocos alimentos lo hacen. Nos pertenecen y guste más o menos, no debemos escondernos ni un segundo. Somos mamíferos, queridos, y lo somos desde mucho antes de ser seres sexualmente activos. ¿Te gustan mis tetas? Pues adóralas en todos sus cometidos, y no solo en el que a ti más te mola.