Querido diario

No tienes ni puta idea del daño que haces

‘’No tienes ni puta idea. No tienes ni puta idea de cómo haces sentir a esa chica que ha salido hoy de su casa con la autoestima por las nubes, que se siente y se ve guapa, porque lo es, pero ella no lo sabe. Tú has llegado hoy y te has cruzado con ella, la has mirado fijamente a los ojos y seguidamente de arriba abajo, y le has dicho algo a tu amigo; luego habéis empezado a reíros a carcajadas, mientras seguíais con vuestro camino, sin volver a acordaros de ella. Esta chica no ha pedido tu opinión, ¿lo sabes, no? Sabes que le han dado ganas de volverse, entrar en casa y quitarse el maquillaje mientras las palabras ‘para qué lo intentas, ya sabes cómo acaba’ resuenan en su cabeza. Eso, significaría el no  llegar al compromiso que tenía, porque ella no se ve guapa, ni se siente guapa, ni se valora lo suficiente, porque ella anoche estaba en su cama con la lágrima caída por sentirse lo más pequeño e insignificante del mundo, y porque no sabe como parar ese maldito sentimiento.

 

Aunque en verdad ella no quiere pararlo, ella quiere combatirlo y dejarlo en batalla, y para eso lucha día tras día con todas sus fuerzas. Y lo que para ti no ha supuesto más que un intervalo de 10/15 segundos de risas con tu amigo, para ella ha supuesto una caída, y enorme, por si te interesa. Y bueno, vaya sorpresa, esta chica de la que hablamos, soy yo.’’

 

Este texto lo escribí el año pasado, y sé que sería precioso decir ‘batallé ese sentimiento y gané la guerra’. Pero no, porque estas navidades no he sido capaz de entrar a una tienda para probarme ropa; cada vez me cuesta más mirarme al espejo; ni siquiera me he planteado salir, ya que no quería pasarlo mal; he callado y mirado hacia otro lado cada vez que muchos ojos se fijaban en lo que llevaba mi plato en las comidas familiares y tengo pensamientos que me dan miedo y de los que no soy capaz de pronunciar en voz alta. Estoy cansada y agotada.

 

Pero sin embargo si voy por la calle, o estoy en una tienda, o parada en un semáforo dentro de mi coche, no me vas a ver una pizca de infelicidad en mi rostro. Y por muy bajo que digas el comentario sobre mi cuerpo y mi estado físico, que sepas que me voy a enterar, y claramente no te lo voy a hacer ver, pero quiero decirte que para mi es cómo si me estuvieran abriendo en canal con mil cuchillos. Y cómo bien dije hace un año, no tienes ni puta idea del daño que haces, no sabes por lo que nadie está pasando, sean cuales sean sus características físicas, así que por favor, cállate la puta boca.

 

 

 

 

Made.  

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