A las mamás nos encanta contar nuestros partos. No podemos evitarlo. Igual que los hombres de antes contaban orgullosos sus  historias de la puta mili, nosotras ídem de ídem con los partos. Todos los partos son maravillosos y especiales, unos más felices que otros, pero sin duda, historias inolvidables para sus protagonistas.

Cada parto se graba a fuego y de alguna manera nos encanta revivirlos y volver a contarlos en alto para convencernos de que verdad pasó, por su intensidad, por su crudeza, por su belleza. No podemos ni queremos olvidar nuestros partos. 

 

Pero normalmente las historias que más nos impactan son las que protagonizan heroínas que dieron a luz sin epidural, las campeonas que lucharon por partos complicados o las que dieron a luz en condiciones extremas. Pero hoy vengo a recordar a todas las heroínas anónimas que han pasado por una cesárea, las grandes olvidadas de la maternidad.

Una de las mayores preocupaciones de una embarazada es pensar en el parto. Pasamos horas imaginando como será, como serán las contracciones, si podremos aguantar el dolor, si serán muchas horas de parto, si dilataremos y un largo etcétera. Pero nunca pensamos en tener una cesárea. La cesárea no suele entrar en nuestros planes. Por eso desde aquí mi oda a las heroínas que han pasado por una cesárea:

PORQUE SON VALIENTES: cuando el parto no va como lo esperado y a la mamá le dicen que tienen que intervenirle mediante cesárea tiene muy poco tiempo para recomponerse. Esas mamás tienen miedo, de repente se encuentran solas en un quirófano sin sus parejas. Están  asustadas y llenas de dudas en un escenario que no esperaban, en el que todos sus sueños y planes de parto se han ido al garete en un segundo. Están frustradas y enfadadas, pero son tan valientes que son capaces de re-conectar sus emociones en un tiempo récord, en el que la mayoría simplemente nos quedaríamos bloqueados.

 

PORQUE SON FUERTES: son capaces de aguantar la angustia y desamparo que supone que te arranquen el bebé de tus entrañas, notando como el bebé se desencaja de tu cuerpo de manera artificial, saliendo a la fuerza del calor de tu útero.

 

PORQUE SON POSITIVAS: porque no haber dado a luz a tu hijo de forma natural te deja con un vacío inmenso que a veces es difícil de aceptar. Porque la naturaleza marca que el bebé debe descender, atravesando tu cuerpo hasta la luz. Porque estas  mamás a veces sienten que no han tenido un parto de verdad y nadie las entiende. Pero tienen tanto coraje que son capaces de dejar de lado su dolencia emocional y sonreírle a la vida.

PORQUE SON ALTRUISTAS: porque después de una cesárea esas madres se encuentran mal. Tienen tanto dolor que no son capaces de ponerse en pie ni de ir al baño solas. El dolor es tan intenso que cualquier persona se tumbaría en el sofá durante semanas para recuperarse. Pero las mamás que han pasado por una cesárea se arman de valor para coger a sus bebés a pesar del malestar, amamantarlos y cuidarlos anteponiéndolos a su cansancio.

 

 

PORQUE SON BELLAS: porque las cesáreas además de ser inesperadas y dolorosas, dejan cicatrices de verdad. Las cesáreas te parten en dos para sacar a tu bebé, dejando un abdomen maltratado que se recompone a base de hilo o grapas. La tripa mostrará siempre la huella de esa intervención, recordándote que eres valiente, fuerte, positiva, altruista y bella. La belleza más real que existe. Una belleza que te deja sin aliento en cada línea que cose tu vientre.

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Foto de Helen Aller

Enhorabuena mamás ¡vosotras sois mis heroínas!