Se acerca, ya lo puedes intuir en los escaparates, en las ofertas de viajes, los descuentos,…todo se prepara para el maravilloso invento de San Valentín. Nos vienen las evocadoras imágenes que se han colado en la tradición: cenas con velas, bombones, flores, etc…pero hoy día Cupido lo tiene complicado. Los solteros seguimos odiando o anhelando el 14 de Febrero, a mi me causa indiferencia, pero no dejo de reflexionar sobre el amor y las relaciones y quizás con más intensidad cuando esa fecha se convierte en la abanderada de los enamorados. Reclamo el día de los solteros de China, ellos si que saben.

Ya el concepto pareja chico-chica ha pasado a ser una opción más de las muchas que hoy en día se acogen con normalidad, porque mientras haya amor, lo que importa es la persona con la que estés, independientemente de su sexo o cualquier otra condición.

¿Creemos en el amor?. ¿Creemos en el príncipe azul?. ¿Creemos en el amor para siempre?. ¿Creemos que sexo y amor son cosas diferentes?….esas son las primeras preguntas que surgen cuando hay una crisis de valores. En mi caso ha venido por la experiencia y tengo mi teoría, aunque mi objetivo es abrirle los ojos al querubín alado de las flechas y no teorizar sobre el tema. Quizás ya la cuestión no sea el sexo de tu pareja o la condición, quizás sea el número de personas implicadas.

Existen opciones que tal vez se nos escapan, que no conocemos o que simplemente ignoramos. Es el sabotaje a Cupido por excelencia, porque no hay flechas ni intensidades predeterminadas para cierto tipo de uniones.

Relaciones abiertas

Las relaciones abiertas se basan en una pareja tradicional que siente amor por una persona (monogamia) pero que establecen la libertad de tener relaciones sexuales con otras personas sin que ello afecte a sus emociones. Este tipo de relaciones se basan en la honestidad y la ausencia de celos. Es cierto que no se contempla amar a otros, porque el sexo no se valora como amor. En las relaciones abiertas también se suele hablar del intercambio de parejas o swingers.

He visto parejas monógamas que se plantean la relación abierta cuando hay una crisis. Nunca funciona, suele acabar como el rosario de la aurora.

Las relaciones abiertas intentan que esa parte pasional que va tan relacionada con el sexo, se sacie y tu pareja sea esa referencia vital, tu compañero/a de vida, el amor único y verdadero. Pero el sexo va por otro lado.

Poliamor

La pesadilla de San Valentín. El poliamor es algo que está poco extendido y apenas se conoce. Es un neologismo que significa tener más de una relación íntima, amorosa, sexual y duradera de manera simultánea con varias personas, con el pleno consentimiento y conocimiento de todos los amores involucrados.

No soy ninguna experta. No he practicado ninguna de las opciones que he comentado. Pero no dejan de causarme una profunda curiosidad.

Todo esto viene porque conocí a un chico guapísimo. Pero guapísimo es poco. Y listo, creativo, con una energía genial. No me engañó en ningún momento, me dijo que era un ser poliamoroso y que la honestidad era lo primero. A mí me apasiona aprender y no huí como alma que lleva al diablo, me quedé y le acosé a preguntas que tuvo la tremenda amabilidad de responder.

La teoría es maravillosa, pero requiere un conocimiento de ti mismo y unos cambios emocionales radicales que chocan por completo con el condicionamiento cultural y educacional monógamo que hemos recibido. Él desprendía una paz que me traspasó, simplemente no tenía que renunciar a nada y eso le hacía libre. 

– El poliamor no va de sexo. Va de amar en libertad – Me decía.- Si con Eva me gusta ir al cine y besarla y quererla, pero no cocinar con ella porque me aburre, puedo llamar a Blanca, que es maravillosa y hacemos unos platos riquísimos llenos de amor, que degustamos con una conversación maravillosa que me llena. No anhelo la persona perfecta, porque entre todos me dan la persona perfecta. Se acaba el elegir, se acaban los celos, las barreras y los miedos.

Me quedé francamente impresionada. Sonaba genial, pero dentro de mi los mecanismos analógicos monógamos se aterrorizaban ante la era digital poliamorosa. Demasiado avanzado para mi estado emocional, demasiada pereza para interrumpir mi tranquila rutina y cambiarlo todo. Intuyo dolor en el camino, pero lo veo. Veo futuro en eso.

Las personas somos complejas, por lo que la manera en la que nos relacionamos es incluso más compleja aún. La monogamia que parió la era comercial en San Valentín, no es más que la tradición, lo que hemos visto siempre…pero no significa que Cupido no deba actualizar el arsenal y aprender a usar flechas en racimo para aquellos que quieren amar con libertad.