Antes de que ninguna se me tire al cuello porque ‘es que no entiendo este palabro’ aquí va la traducción:
Cuddlear viene del verbo to Cuddle que en español se traduce como acurrucarse, abrazarse, arrimarse.
Pero es más que eso… Es casi una forma de vida para mucha gente a la que no le cuesta nada dar y recibir cariño sin problemas y sin que signifique nada. Pero también existimos una parte de la población a la que nos gusta reservarnos las ganas de abrazar y acurrucarnos con la gente que realmente nos gusta o queremos.
El caso es que yo no soy de esas a las que les gusta ir dando abrazos y cariños por ahí (podéis preguntarle a cualquiera) y de toda mi época en Tinder recuerdo claramente que después de un polvo jamás me quedaba a abrazarle después. Tampoco quería dormía en su casa.
Yo pensaba que era porque no me gustaban los mimos pero más que eso, es que no me gusta dárselos a cualquiera y mucho menos si no voy a volver a la persona. Así que ahí entra toda esa gente de Tinder [o cualquier otra red de ligoteo].
Aquí van  3 situaciones para que intentéis entender como nos sentimos el grupo ‘poco cariñoso’.
 
1. La primera vez que un tío pretendió que durmiera en su casa.
Habíamos terminado y a pesar de que yo quería seguir (y se lo dije abiertamente) me dijo que no porque ya era tarde pero que me quedara a dormir ‘así abrazados’. Me faltó tiempo para salir corriendo aunque con mucha elegancia porque hice ver que tenía que madrugar al día siguiente. No se por qué se pensaba que querría dormir con un desconocido. Qué miedo.

ese gesto hacía mientras me vestía

2. La vez que tuve que dormir en casa de un tío porque me la jugó.
Habíamos ido a su casa en moto, ya ni me acuerdo por qué, y cuando entré me arrepentí de haber quedado con él. Menuda mierda de casa tenía el amigo. Compartía con otros dos chicos y su habitación ni siquiera tenía puerta, usaba una cortina de fieltro negra que no llegaba al suelo, tenía un colchón en el suelo y no tenía ni una mesa para dejar las cosas.
Después de UN polvo mediocre, le pedí que me llevara a casa y no quería. Le pedí que me follara otra vez pero tampoco. Su plan era engancharme con el brazo y dormir. TODO MUY BIEN, MUY BONITO (para él). A la mañana siguiente le desperté a golpes después de llevar allí casi una hora mirando el techo preocupada por si habría cucarachas o algo.

¡HUYE!

3. La vez que uno quiso dormir en MI cama.
‘El más pesado’ (que es como llamo a esta persona) aparecía y desaparecía dependiendo de lo mucho o poco que le apetecía tema o tenía gente en su lista de contactos y yo dejé de llamarle hace un par de años, pero cada 6-7 meses me escribe para ver si cuela. La última vez que coló, le hice venir a mi casa porque estaba sola y él con su madre.
Fue la última porque, sinceramente hablando, fue de los peores polvos EVER y decidí que no merecía la pena contestarle a más mensajes. Cuando acabó pretendía quedarse a dormir en mi cama, que mide 90cm  y es pequeña para mí, no lo va a ser para 2 personas. ‘Pero dormimos abrazados’ me decía como si fuese algo que suena apetecible para mí. Menuda nochecita me dio. La mitad la pasé en el sofá del salón mirando el teléfono y deseando que fuera la hora de echarle.

al menos me podrías comer el coño

Parece que históricamente siempre han sido las tías las que se querían quedar mirando a los ojos del chico que les había dado un orgasmo, o eso decían, pero yo lo que veo es que depende totalmente de la personalidad de cada uno. A mi esos momentos con desconocidos me hacen sentir incómoda y falsa y no entiendo cómo una persona quiere hacerlo conmigo si no me conoce de nada.
Al final lo más importante es tener claro que si lo quieres hacer es porque te apetece, y no te tiene por qué apetecer con todos los tíos que pasan por tu vida. Supongo que hay gente que regala todo su amor, pero para los y las que me entiendan, no pasa nada y no estáis solos.