Amor & Polvos

Eso es mi amiga y tampoco baila

El otro día salí de fiesta con la gente del Máster por Valencia. Primero cenamos en casa de uno, nos echamos unas risas, nos bebimos hasta el agua de los floreros, jugamos a juegos absurdos de adolescentes salidos, y finalmente, salimos. Fuimos a un pub (lleno de gente bastante «joven») y luego, todo el mundo se fue rajando, hasta que finalmente sólo quedamos una amiga y yo.

Mi amiga me dijo de ir a una discoteca (7 euros la entrada y consumición, que para mi eso es dolor eterno en el monedero) que estaba muy guay y ponían música muy buena. Yo no estoy para decir no a nada (porque no me conozco los sitios para salir), así que pa allá que nos fuimos.

Nada más llegar, nos abordaron dos chavales, uno bastante mono y normal (digo normal, porque en las discotecas hay mucha fauna) y otro que parecía simpático, pero que iba muy ciego. Pues nada, dancing por aquí, dancing por allá. Presentación de otros amigos super bordes de estos chicos (luego se quejarán de que no mojan ni a tiros…), preguntitas, miraditas, y de repente, me doy cuenta de algo: soy la amiga fea.

87427

El chaval interesante, normal y extrañamente culto (para encontrártelo en una discoteca, repito), se ha interesado claramente en mi amiga. FUCK!

Mi amiga es una chica mona, digamos que «estándar», que tiene una ligera tendencia a maquillarse demasiado para la edad que tiene. Supongo que rezuma feromonas. Yo, por el contrario, debo de caminar chepuda, ser demasiado alta (que con los zapatos que llevaba debía de medir casi 1,80) y rezumar feromonas de orco.

Luego está ese extraño momento en el que tu amiga se está liando con el chaval interesante y tú te quedas sola en medio de la pista. Eso es la jungla. Lejos de sentirme como un chuletón en «La Isla de los Famosos» (recordemos que soy la amiga fea), sólo se me acercó la fauna más extraña del lugar: chavales de 19 años, que iban ciegos hasta lo último, y me decían que no sabía bailar salsa (ok, encima de fea, torpe)…. o intentaban besarme con mucha puntería en: el ojo, el párpado derecho y la frente. No sé si era el alcohol que interfería en su capacidad visual, o mis feromonas de orco.

¿Creen que se puede llegar a ser más lamentable?

giphy (6)

Se puede, queridos amigos, se puede.

Mi amiga había ligado. Era un hecho. El chaval nos dijo de ir a desayunar algo (¿sujetar velas, yo? ¡NOOO!), así que, ahí que fuimos a comer al típico 24 horas. Luego, fue a buscar su moto, y me preguntó que si le invitaba a un café a mi casa (mi amiga se iba a quedar a dormir en mi casa, porque recordemos que sigo siendo la amiga fea, no nos emocionemos).

Como el chaval me había caído bien, y en la vorágine alcohólica una no piensa que pueda ser un asesino en serie, le dije que se viniera.

Nos siguió con la moto en el taxi hasta mi casa. Ellos se echaban miraditas en plan «jijji» y yo «no me lo puedo creer» mientras subíamos en el ascensor. Le hice el café al amigo, estuvimos un rato (los tres) hablando sobre termodinámica (el chaval era ingeniero mecánico o algo así, y es el típico tema del que habla la gente de borrachera….), documentales de animalicos, lo mucho que le gustaba mi gata Ramona y sobre que había llevado a su madre a ver el Réquiem de Mozart y que era una maravilla (cásateconmigo-joder!).

Cuando ya estaba sintiendo el peso de 800 toneladas de velas sobre mi cuerpo, decidí que era hora de largarme al ala oeste de mi casa (de 30 metros cuadrados). Cogí mi dignidad, mi pijama, mis gafas y a mi gata y me encerré en mi cuarto, mientras dejaba a aquellos dos dándose el lote en mi sofá.

Al menos no lo mancillaron del todo. Gracias.

Autor: Sara Medina

Fotos de la peli: How to be single

Compartir:

Login