Sex & Love

Follodrama: el Halloween en el que acabé con Ramón García

Corría el año 2014 y yo estaba en primero de carrera. Algo importante que debéis saber: estudié en Salamanca. Eso significa mucha fiesta los lunes, martes, miércoles y, sobre todo, los jueves. Y entre cerveza y chupitos de garrafón, fiché a un chico que me molaba mucho y con el que siempre coincidía.

Por aquel entonces descubrí un grupo de Facebook llamado “El informer de la USAL” en el que tu mandabas tu mensaje anónimo y te lo publicaban para que lo viese todo el mundo. Como yo soy muy echada pa’ adelante para todo menos para el ligar, me pareció mejor idea intentar dar con mi amor platónico vía Facebook en vez de presentándome en persona. Es ridículo, pero así soy yo.

“El chico con una camiseta de Misfits que estaba ayer (y antes de ayer y todos los días, pero con distinta camiseta por suerte) en el Charro, me tienes loquita. Dale me gusta si tienes curiosidad.”

Y SÍ, LE DIO A ME GUSTA.

Le agregué y empezamos a hablar. Me dijo que él también se había fijado en mí (igual no, pero en su día quedó muy bien diciéndomelo) y que le molaba mucho mi rollo. Del tonteo pasamos a darnos los Whatsapps y de los Whatsapps pasamos a guarrear como críos en celo.

Debo reconocer que yo soy muy pava y me daba tanto corte verle en persona que le evitaba un poquito, y sé que es ridículo porque vía Whatsapp le decía que le quería comer la boca, pero es que en persona me entraba el pánico.

Por suerte, llegó el día de Halloween, y con la excusa de los disfraces perdí un poco la vergüenza.

‒ Oye, mira a ver si quieres vernos.

‒ ¿De verdad? No me dejes con las ganas esta vez te lo pido jajajaja.

‒ No, no, hoy nos vemos. Me he puesto el disfraz de Supergirl, así que voy a tope. ¿Te has disfrazado?

‒ Sí, voy de Drácula y voy a chuparte la sangre.

‒ ¿Y dónde estás?

‒ Kandhavia, ¿y tú?

‒ Yo estoy yendo al Kandhavia.

Así que con mi capa roja y un pedo encima memorable, fui en busca de Drácula con la intención de intercambiar fluidos.

Entré en la discoteca y a lo lejos vi a un tío con una capa negra y roja, era él. Yo no sé si el traje de Supergirl me dio poderes o qué, pero dejé toda la timidez en casa. Me acerqué, me vio venir, y sin mediar palabra nos empezamos a enrollar.

Estuvimos media hora dándole al tema y la cosa se fue calentando. Es cierto que entre su capa y la mía parecíamos Ramón García en Nochevieja, pero nos la sudó bastante porque eso nos daba una ventaja muy TOP. No se veía lo que pasaba dentro.

No entraré en detalles, pero yo le estaba haciendo un señor pajote al amigo y el me estaba tocando como si fuese una guitarra. El sujetaba la capa por un lado y yo por otro para que no se abriese, así los dos teníamos una mano libre y otra en faena. Estaba todo pensado, o casi.

No me digáis que pasó porque mi mente estaba concentrada en la zambomba, pero una chica que iba más pedo que yo tropezó con la capa de Drácula y se resbaló. Del susto y el tirón, él soltó su capa y… TACHÁN TACHÁN. Su polla quedó al aire en medio de una discoteca petada. Todo el mundo se giró por la caída de la muchacha y fliparon en colores porque nadie esperaba ver un cipote.

Nos fuimos del bar con la cabeza bien alta y acabamos follando en su piso de estudiantes, pero debo reconocer que sin la capa de Ramón García, la situación perdió un poco de morbo.

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