Si tu cartera tiembla más que tú misma al ver al chico que te gusta y proponerle quedar otra vez a ver una peli en casa te parece de lo más aburrido, lo que tienes es que echarle un poco de imaginación.

Ir con tu pareja a tirar la casa por la ventana cenando en un restaurante muy top y tomar una copas en el local de moda suena cojonudo, pero, cosas de la vida, tienes que pagar alquiler y facturas y volver a juntar unos eurillos para lo que venga.

Un fuerte en tu salón

A veces las ideas más idiotas son las más divertidas, y sobre todo inolvidables. En este caso seguro que os trae recuerdos de la infancia. Enganchad unas mantas, sábanas, toallas y con pinzas y ayuda de algunas sillas o lo que os pille a mano haced vuestra tienda de campaña. Si tiras unas almohadas dentro, una bolsa de palomitas, bebida, y tu ordena para ver una peli (que no puede ser otra que una ochentera, por favor) lo vais a pasar teta.

 

La bañera sexy

Preparar un baño caliente con sus sales o unas bombas de baño de olor a cítrico, unas velitas y una playlist rollito sexy-relax es un planazo. Si os apetece, acompañadlo con un vinito o cava fresquito y rematáis el momentazo.

 

 

Cocineros con esmero

Pasar una tarde juntos en la cocina preparando un par de platos que os molen mogollón es un gustazo. Copita va y viene entre cortes y salteado, los besos y el “ven y prueba esto” de su dedo se puede poner más caliente que los fogones. Eso sí, ¡apagadlos antes de poneros locos!

 

Bailad como si nadie os estuviera viendo

Porque literalmente nadie os está viendo. Es el momento perfecto para que, si a uno de los dos os da corte porque os consideráis mas rígidos que el palo de una escoba en la pista de baile os olvidéis de la vergüenza y baileis el Rock&Roll más atrevido o perreéis como si no hubiera mañana. La imagen de tu chico haciendo twerking te va a hacer rodar por el suelo de la risa y subir a los cielos del amor.

 

¡A viciar!

Una noche de videojuegos matando zombies codo con codo puede ser muy divertida, y salvar al mundo juntos une para toda la vida.

 

Hablar por hablar

Y es que a veces no se necesita nada más. Sentarse en frente al otro sin distracciones como la tele o el móvil y conversar porque sí puede llevarte a un amanecer en el que todavía estáis enganchados resolviendo el mundo.

¡Feliz cita!