Sex & Love

No quiero algo sublime, quiero algo real

No os voy a mentir, la frase no es mía. Sale del Tinder. Sí, de esa maravillosa App en la que parece que todo el mundo está preparado para ser un trozo de carne y sentirse utilizado, pero en la que de vez en cuando, aparece gente maravillosa que te cambia los esquemas.

No fueron más de 10 frases las que compartimos, pero una de ellas fue la siguiente: “En el fondo, yo no quiero algo sublime, solo quiero algo real”. Y joder, qué razón tiene.

¿Es tan difícil quedarse con lo básico, con lo esencial, con lo que de verdad importa en una relación? Me sorprendo a mí misma preguntando si los chicos que conozco a través de esta App serán altos o bajos, si tendrán un buen trabajo, si solo querrán follar. ¿Y a mí que más me dará?

Quizá estás leyendo esto y pensarás, ¿hombre pues algo te debería importar no? Sí, pero solo “algo”. En el fondo se que todo lo que mi cabeza y mi corazón quieren es algo real. Algo de verdad, algo que me haga sentir plena. Da igual en el momento de tu vida en el que estés, da igual que solamente quieras sexo, amigos o encontrar al futuro padre de tus hijos. Da exactamente igual. Lo único que necesitas es que eso que te ofrecen sea verdadero. Que no intenten conquistarte y desaparezcan después de bajarte las bragas, que no te inviten a cenar y finjan escucharte atentamente cuando solamente se centran en tus tetas; que no se interesen por tu vida solamente por cumplir, que no se inventen hazañas para sorprenderte y que no se limiten a complacerte.

Y no, no hablo solamente de los chicos que puedes encontrar en una App para ligar, porque yo sigo pensando que al fin y al cabo eso no deja de ser un muestreo de la sociedad y que tontos hay en todos sitios, pero gente que merece la pena también. Esto va por la gente que conoces en los bares, en ese curso de teatro que acabas de empezar, en la universidad; va por el amigo de tu mejor amiga que te acaban de presentar. Va por todos y por todas.

Quiero algo real porque ofrezco algo real y porque joder, ¿qué mínimo no? ¿De qué sirve que nos mostremos como personas que no somos y construyamos algo en base a una falacia? A veces me doy cuenta de que la gente se esfuerza simplemente por agradar y me da una pena tremenda. Me da pena porque no es auténtico, porque si escuchas rock porque a mi me gusta, no vas a aguantar un concierto entero.

Photo by Eli DeFaria on Unsplash

Photo by Eli DeFaria on Unsplash

Me olvidé de buscar príncipes porque nunca creí en los cuentos aunque me los leí todos. Planté mis propias flores y busqué piso para mí sola. Estudié y conseguí trabajo, que a día de hoy no es poca cosa. Me convertí en una persona autosuficiente y autónoma. No necesito que nadie me baje la luna porque tengo mi propio telescopio y porque si algún día quiero acercarme a ella me bastan un par de velas y una tarde de domingo en soledad viendo Netflix. Sí, para mi es un planazo.

Pero sigo buscando muchas cosas. Busco saber que estás ahí cuando te necesite, saber que mis chistes malos te hacen gracia de verdad y que no soportas escuchar cantautores cortavenas. Busco que me sorprendas con un plan improvisado cuando se te queme la lasaña y que me des los buenos días a las 5 de la tarde porque has estado ocupado trabajando duro. Busco que seas tú, que seas real y que follemos hasta el amanecer una vez al mes, quizá cada dos meses si solo queremos eso; o que busquemos piso juntos con calefacción central y parking para dos coches. Da igual el momento de nuestra vida, da igual la implicación emocional que estemos dispuestos a poner en el asador, da igual que solo queramos desnudarnos entre vinos o construir una vida junta.

Pero que sea real. Que sea de verdad.

Imagen de portada: Photo by sept commercial on Unsplash

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