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Sorry not sorry, pero mis gatos valen más que la mayoría de humanos

Amo a mis gatos y no me avergüenza decirlo. Son tres y a cada cual más adorable, y cada vez que estoy con ellos les beso, les acaricio y repito una y otra vez lo mucho que les quiero (sobre todo a mi calabaza naranja, que es mi hijo predilecto). Os cuento esto para poneros en antecedentes.

El otro día invité a unos amigos a casa y un colega llevó a su novia. Resulta que a la muchacha no le gustan los gatos. No es que sea alérgica ni tampoco tiene fobia, simplemente no le gustan (algo que me parece muy respetable, ojo). Mis gatos son como cualquier gato: cuando hay gente prefieren irse a la habitación y sudar de todo, porque se agobian con el bullicio. El caso es que a mitad de la “fiesta”, uno de ellos se dejó ver por el salón.

Una de mis amigas es muy fan de los gatos, así que se levantó del sofá y empezó a acariciar a mi bichito, y yo empecé a notar que la novia de mi colega ponía cara de oler vinagre. De repente soltó el comentario del siglo: “Qué pesadito el gato. ¿Por qué no le encierras en la habitación?”.

En ese momento me quedé un poco pillada, así que le pregunté si era alérgica o tenía miedo de los gatos. Me dijo que no, que simplemente no le gustaban y que por favor le echase del salón. Sonreí amablemente y le dije “antes te echo a ti de mí casa”. Me reí, pero no estaba de coña. El gato se quedó en el salón hasta que se aburrió y volvió a la habitación.

Para muchos yo seré una borde, pero os imagináis esta situación con un niño. Yo he estado en fiestas de amigos con hijos y jamás se me ha ocurrido decir “oye, encierra a tu hijo en su cuarto que molesta”. Sí, un gato no es un humano, pero para mí vale mucho más.

Me da igual si estamos hablando de un gato, de un perro o de un conejo, pero NADIE tiene derecho a infravalorar el vínculo de una persona con su mascota. Mis gatos han estado ahí cuando las he pasado putas canutas y a lo mejor a muchos les parece una locura, pero yo sé cuándo están mal y ellos saben cuando lo estoy yo.

¿Humanizo a mis gatos? Pues igual sí. ¿Te hace daño que lo haga? En absoluto. ¿Deberías cerrar tu puta boca y dejarme querer a mis mascotas como me salga del higo? Totalmente.

Así que la próxima vez que alguien me llame exagerada por amar a mis gatos más que a algunos humanos la respuesta será la siguiente:

“Mis gatos molan mil veces más que tú porque eres una mierda de persona. Sorry not sorry.”

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