Me sucede lo mismo, le doy regalos a mi esposo tratando de pensar en lo que podría gustarle, siempre presto atención a lo que dice y sobre lo que le hace ilusión tener o que ha querido desde hace mucho tiempo. Sin embargo, su reacción es casi neutra cuando le doy algo.
Hace años lo hablé con él y le dije que no iba a regalarle nada más (sorpresa) porque no le gustaba nada y su respuesta era siempre que sí le gustaban pero que no ib areaccionar como yo esperaba de él, que no iba a grita, saltar o decir mil veces que le gustaba (como haría yo). Trato de entender que es su formade ser y que tambpoco estaba acostumbrado a recibir regalos de niño (entre otras cosas porque tuvo una niñez un poco difícil) pero sí me duele que a veces ni un gracias.
El único regalo con elque ha reaccionado es con un tocadiscos que le hacía mucha ilusión tener desde hace años pero no podía permitírselo en ese momento, ahorré y se lo di en su cumpleaños, le gustó, sonrió y me lo agradeció mucho. Así que asumo que las demás cosas que le he dado han sido de poca impotancia para él o le dan igual.
Hoy es el día del padre y le regalé unas cartas de un juego deun cómicoque le gusta mucho, son para jugar con amigos y bromear, sé que no es el regalo más espectacular del mundo pero pensé que podría usarlas para bromear y divertirse, mi esposo simplemente las vio y dijo que las preguntas debroma ygroserías para jugar eran divertidas, que eran para el nivel de las que él hacía a sus 8 años (porque supuestamente siempre ha sido de decir groserías -en mi país eso es normal-) y las puso a un lado y terminamos de desayunar y ya, allí las dejó,con mi corazón roto, las tomé cuando él ya estaba haciendo otras cosas y las guardé en unagaveta y ya.
No me da ánimo darle nada más, ni un perfume (que le encantan) porque probablemente no sea el que le guste ni accesorios de camping (que ama) porque siempre se quejade la calidad de algunas marcas y bla bla bla