No sabía si ubicarlo en Autoestima o en love. Tengo 24 años y tengo o creía tener mejor autoestima que antes. Digamos que de serie es mejor pero no es estable, tengo recaídas y chungas. El tiempo pasa y no consigo superar del todo a mi ex, con quien este último verano estuvimos viéndonos y ejem, teniendo relaciones. Es la única persona que he amado, pero es preocupante que siga así.
No continuamos al echarse él para atrás diciendo que tenía miedo y no quería hacerse expectativas. Excusa o realidad, mejor así, no se puede forzar lo que no funciona ni luchar por lo que está muerto. Seguimos teniendo contacto vía online de tanto en tanto, pero nada más.
Había tenido épocas de ligar, pero ya no me como una rosca (curiosamente ligaba más cuando tenía la autoestima por el subsuelo); Tinder en más de una ocasión, con resultados dispares. En esta última época, cero, no he gustado a quien me ha gustado o viceversa. Y así he captado que me queda mucho por trabajar en mí. Regresan esos demonios que me susurran que no voy a gustar a nadie, que quién se va a fijar en mí con mis kilillos de más y no teniendo nada de especial y que quien lo haga va a ser solo para sexo.
Odio este lado oscuro mío: dar tanta importancia a estos temas, preguntarme por qué X persona encuentra a alguien y yo no, pensar que con mi ex se marchó toda posibilidad de que alguien me quiera, supeditar mi valía a si a algún maromo le hago tilín o si se la pongo dura. Es una ridiculez, estas cosas vienen y van y valemos lo que valemos independientemente de nuestra vida amorosa y sexual. La teoría la sé a rajatabla pero la práctica…
Convivo con un sentimiento de soledad pese a no estar sola (mi familia, amistsdes y demás). Es un vacío que no puedo explicar. Asisto a terapia desde hace poco y veo que hay resultados pero con lentitud, quizá habría de poner algo más de mi parte. Tengo muy claro que mi prioridad es construirme una autoestima fuerte, perdonarme por mis errores, quererme mucho y aceptarme del todo o lo máximo que se pueda. Pero eso no quita mi deseo de ser y saberme amada, lo cual siento que nunca sucederá y que no he nacido para eso.