Llevo un cabreo monumental porque mis amigas y yo habíamos organizado un viaje para ir a esquiar en el puente de la Constitución, y como yo soy una chica muy precavida y organizada, que además va tirando de ofertas y gangas, pues busqué en Internet todo lo necesario para el viaje, incluyendo el atuendo de esquí.
Como me enseñó mi madre, cuando me he comprado algo, le quito la etiqueta y lo meto la lavadora, y ahora que ya lo tengo todo preparadito en el armario, me dicen que vamos a anular el viaje porque una de ellas está cansada de esquiar siempre con su familia.
Yo no había esquiado en mi vida y me hacía muchísima ilusión, les he dicho lo que ha pasado con la ropa y que ya no puedo devolverla y me dicen que la culpa es mía, por ponerme a comprar todo tan pronto.
No sé si aceptar la derrota, dar por perdido el dinero y unirme a la nueva propuesta de viaje o irme a esquiar sola, como teníamos previsto, porque cambiar hora de viaje implica volver a gastar más y no estoy por la labor.
