Mi mejor amiga y yo nos conocimos cuando teníamos seis años y desde entonces hemos sido las mejores amigas.
Cuando llegamos a la adolescencia, ella se descontroló un poco, pero en la universidad parecía que había vuelto a ser la misma de siempre.
Cuando acabé la carrera, me fui a vivir a Barcelona y ella me pidió a ver si se podía quedar en mi casa una semana. Justamente coincidía que yo estaba de viaje de negocios los dos primeros días, pero como confiaba tantísimo en ella, le dejé la llave a una vecina para que ella pudiera quedarse en mi casa los dos primeros días.
El segundo día, la vecina me llamó histérica, porque mi amiga no paraba de hacer fiestas y poner la música a tope, yo estaba en el aeropuerto esperando volver y me puse histérica porque no podía hacer nada y tampoco sabía muy bien qué había ocurrido.
La llamé pero tenía el móvil desconectado así que hasta que no volví a casa no me encontré con la verdadera situación. Había metido ahí a tres personas que había conocido la noche anterior, mi casa estaba patas arriba, llena de restos de todo tipo de suciedad y como si hubieran vivido cinco meses allí sin recoger nada.
Cuando les dije que se fueran, mi amiga, entró en cólera, diciendo que no podía echar a sus amigos. ¿Amigos? ¡Pero si los conoció un día antes! Al final se fue con ellos y me dejó tirada con la casa hecha un asco.
No creo que volvamos a tener la relación que teníamos pero tampoco quiero perderla. Llevamos toda la vida juntas.
