¡Buenas Loversizers! Antes de contaros mi historia, quería agradecer este pequeño empujón que ha supuesto esta página para todos aquellos que no terminaban por aceptarse. Sois geniales.
Esto fue lo que pasó: he empezado las clases en un máster. Somos poquitos (15 o así). Desde el primer día había muy buen rollo y a medida que fueron pasando las semanas, estaba la mayoría (10 personas) por un lado, que hacíamos el ‘recreo’ juntos y luego 5 que no se terminaban de integrar.
Yo parecía estar integrada en la mayoría porque aunque soy tímida al principio, y en especial en grandes grupos, una vez que me integro soy de las que más habla y en las distancias cortas soy muy simpática, gracioseta e incluso me dicen que mi carácter es muy dulce, pero vamos, que para eso tienes que conocerme. No soy borde con nadie nunca y siempre intento que los que están a mi alrededor estén bien, aunque los conozca de hace 5 minutos.
EL CASO: que después de unos cuantos meses juntos todos los días, hoy me he enterado de casualidad que el grupo ‘mayoritario’ tiene un grupo muy activo de whatsapp aparte del de clase en el que rajaban (no muy bien, por cierto) sobre uno de los que no se integraba (me enteré porque estaban hablando cuando yo llegué). Y ahora ato cabos y me doy cuenta del percal y de porqué hablaban de haber quedado y me quedaba un poco pillada porque no recordaba que hubieran dicho de quedar por el grupo de clase en el que estamos todos.
De adolescente tenía muy poca autoestima y siempre achacaba mis problemas a mi sobrepeso, pero a pesar de ello siempre había tenido claro cómo era, lo que me gustaba y mi forma de ser. Ahora he llegado a un punto en el que me quiero a mi misma y a mis lorcitas, reconozco que soy rara en el sentido creativo y digamos que tengo una personalidad muy marcada: me gusta X tipo de música, X series, X literatura, X forma de pensar, me propuse irme a vivir al extranjero y buscar empleo y casa yo sola y lo conseguí, he superado par de muertes trágicas en mi círculo familiar más cercano y en fin, todo eso configura lo que soy y tengo muy claras mis cosas. Digamos que habiendo vivido cierto tipo de experiencias, el autoestima y los complejos te parecen nimiedades y chorradas.
Pero claro, luego viene este tipo de situaciones y cuando pensaba que encajaba en un sitio, resulta que no era todo oro lo que parecía. Y, quizá la culpa también sea mía en parte: ya que estando con ellos me aburría como una ostra por mucho que me forzara a encajar en el grupo y formar parte de ellos, pero aún así quería darles una oportunidad. Mi yo adolescente estaría llorando por no sentirse aceptada, pero para mi sorpresa mi yo actual doesn’t give a shit. Y es que, si siendo yo misma no me quieren, no merecen la pena. Sean 10 o sean 40.
Lo pongo a modo de reflexión. No dejéis que nadie os infravalore. Que no encajéis en un grupo no significa que valgáis menos. No me considero superior a ellos, pero si considero que se pierden una gran amiga, con la que divertirse y con la que pudiera pasarse los apuntes. Considero que no hay mayor tesoro que, tras haberse aceptado a uno mismo con sus defectos y sus virtudes, quererse como nadie. Sé fiel a los que de verdad se preocupan por ti y te quieren, los que saben cómo eres en realidad y los que han querido tomarse su tiempo para conocerte. Y sólo ellos serán recompensados con tu amistad.