Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Antes de nada: Esto es algo que realmente me atormenta, me inquieta, y me perturba… Socorro.
A ver, tengo pocas amistades, pero las pocas que tengo son buenas y duraderas. Pues en este círculo digamos que “reducido”, tengo a mi amiga Andrea, con la que nos conocemos y estamos en nuestras vidas desde los 3 años, que se dice pronto.
Con lo cual hemos vivido absolutamente todo juntas. Y lo considero una fortuna. Pero… sinceramente, los últimos años siento que me está estorbando bastante, y me siento fatal por decirlo en “voz alta”.
Andrea es una persona que ha sufrido mucho con su familia, con sus parejas tóxicas, con todo… Y me sabe mal, y yo siempre he intentado estar a su lado. Pero a veces siento que me lo pone muy complicado, porque se pone insoportable y no me deja como mi “espacio propio”, siendo además la típica que solo se preocupa de sus problemas, que está todo el rato “yo, yo, yo”.
Por si eso fuera poco, los últimos años que hemos convivido más juntas por cosas de la vida, cada vez que le contaba que tenía algún plan, me miraba como diciendo me alegro por ti pero ojalá te salga mal. Veía odio en su mirada. Ella intentaba disimular, pero a mi no me la cuela a estas alturas.
Un día voy y le digo que acababa de planear un finde fuera con mi novio y se canceló por circunstancias ajenas a nosotros. Y yo sentí algo realmente extraño, pero bueno, lo típico, cosas que pasan.
Otro día le digo que viene otra amiga a verme a la ciudad unos días, y mi amiga se pone enferma y pasamos unos días reguleros. Después de ella mirarme con esa mirada de odio por haberle contado eso.
En otra ocasión, me habían concedido un dinero, y cuando le digo feliz a ella de cuánto se trataba etcétera, con su mirada de envidia porque ella siempre va fatal de dinero (porque no sabe ahorrar, no por otra cosa), resultó que se habían equivocado y me daban bastante menos.
Todo esto en poco tiempo entre una cosa y otra.
Yo os juro que a partir de ahí ya empecé a sentir que no debía contarle NA-DA a ella. Porque lo estaba gafando todo.
Obviamente esto son solo simples coincidencias, pero desde que me di cuenta me da PÁNICO contarle mis buenas notícias, o planes que me vengan. Desde decirle que tengo planeado un viaje chulo con novio o amigas, hasta decirle que he cobrado una extra que no esperaba, o una ayuda del gobierno. Lo que sea.
Veo en su mirada una envidia y una rabia que, entre amigas, no me parece nada normal.
Claro que siempre tendremos envidia “de la buena” cuando a alguien le pasan cosas que también queremos. Pero no me jodas, esto ya cruza cierto límite.
Pues desde entonces que no le cuento nada de lo bueno que me pasa, por lo menos hasta que no lo tengo 100% seguro o ya está el evento encima como para que no se cancele.
Hace poco tenía que ir a París por primera vez con mi chico, y no se lo dije hasta tres o cuatro días antes, en vez de 2 meses antes cuando lo compramos. Y el viaje lo hicimos y salió genial. ¡Anda que no será casualidad!
¡PERO ESPERATE! Porque ahora estoy hablando en pasado, pero mientras estoy contando esto, el último finde, sin ir más lejos, Andrea me pregunta qué iba a hacer yo por el puente que ella se iba por ahí, le cuento mis planes con mi chico y… si. Mi novio se acaba lesionando y acabamos en urgencias.
En fin… siento que ya no puedo confiar en ella, primero por si realmente tiene la maldita capacidad de gafarlo, y segundo, porque me inquieta bastante su actitud malvadamente envidiosa.
Que encima cuando a ella le pasa algo bueno, no viene a contármelo normal, sino restregándomelo en la cara como si tuviera algo por lo que recriminarme.
De verdad que no entiendo nada… pero me inquieta bastante y ya no sé hasta qué punto contarle qué. Y en realidad me cuesta creer que sea solo coincidencia.