Hola,
Me he decidido a escribir porque me siento mal con lo sucedido. Mi hija de 7 años ayer durmió en casa de mis amigos, ella me lo llevaba pidiendo tiempo y el trato era que yo al volver del trabajo pasaba por ella.
Tiene 7 años y solo se ha quedado con los abuelos o mi hermana a dormir en otras ocasiones fuera.
Mis amigos tienen un niño autista y mi hija se lleva genial con él. Tengo que decir que hasta ahora siempre se han portado bien con nuestra familia.
Ayer al levantarse fue a buscar a mi amiga, fueron al salón y se pusieron a acariciar a su husky (estaba panza arriba), su dueña acariciándole la panza, mi peque se acercó a tocarle la cara, la perra se giró y le mordió en todo el moflete. Evidentemente todos se asustaron, ella le dio una patada a la perra para quitársela a la niña de encima, porque le araño también el brazo. Curó como pudo a mí hija y llamó a mi marido, para que fuera por ella y la llevase al médico. Le pidió que no me llamase porque sabía que no estaba cerca (tardo 50 min hasta mi oficina). Evidentemente mi marido me llamó y me vine por el camino con ganas de vomitar, llorando y poniéndome en lo peor. Cuando la vi, ya en el centro de salud, llevaba la cara llena de tiritas y al pasar a la consulta y ver los agujeros que le había hecho con la mordida me derrumbé (no tiene desgarro). Le pusieron pegamento y me avisaron que llevásemos mucho cuidado para que no se infecte, porque si lo hace tendría que verla el cirujano pediátrico y sería algo que no quiero ni pensar.
La niña está más o menos bien, lleva la carita hinchada y amoratada, pero es muy fuerte y se queja poco. Anoche se me partía el alma, cuando me decía: «con la cara tan preciosa que yo tenía y mira como se me va a quedar»
Con toda su inocencia, ella repetía que podía haber sido peor y que por suerte es solo el lateral derecho de la cara y que la perra estaba viva y no la habían matado por hacerle daño.
Mi amiga vino ayer por la tarde a verla y trajo unas pizzas para cenar y no paraba de dar vueltas a lo sucedido, pero para mí sorpresa no era por mí hija, sino por su perra.
No para de decir que la va a llevar a un adiestrador, luego a una psicóloga de perros, luego que si ha hablado con no se quién y le ha dicho que ha sido por un ataque de celos de la perra y que solo tiene que vigilarla más y que ha sido algo puntual que no tiene porqué repetirse.
La cuestión es que siempre nos llamamos por las noches y hablamos un ratito y nos contamos el día y hoy no me ha llamado, no me ha preguntado por mi hija y la he visto que ha subido fotos a Instagram arreglada para irse de paseo con su marido y si hijo y sinceramente me ha sentado fatal.
El si me ha preguntado a primera hora por cómo había pasado la noche la peque. Ella ha seguido hoy por el mismo camino de anoche dándole el tostón a mi marido, que está muy cabreado y ha dicho que no vamos a ir más a su casa mientras sigan teniendo la perra, porque mi hija le ha dicho que le da miedo.
La perra ya ha mordido a mi hija en otra ocasión en el pie, pero fue un roce porque no la enganchó, ella bajo el pie del sofá y sin querer iba a pisarla (yo no le di importancia en su momento. Ayer ella nos contó que a su suegra también la dió un aviso por cambiarle el cuenco de la comida, a su hijo igual (le arruga el morro) y a otras personas que han ido a su casa las marca (con la mirada). A ellos no les ha hecho nunca nada, pero como ella dice, se hasta donde puedo llegar por si cara («pero con nosotros se porta bien», decía, intentando justificarla)
Tengo que decir que no la he denunciado, no le he pedido que la sacrifique porque no lo podría soportar, me me encantan los animales, pero estoy muy dolida con su reacción.
Su marido es el que de momento más se ha molestado y anoche hasta le dió un besito en la frente y un abrazo a la peque y ella un «venga descansa cariño». Hoy, él me ha dicho que si quería, pasase a tomar un café al volver de la oficina, pero sinceramente solo quería ver a mi hija.
No me gustaría perder la amistad, pero se que no voy a poder ver a la perra una temporada y por lo tanto, no voy a volver a su casa.
Ella es una persona que repite mucho más cosas y algunas veces le tengo que pedir que no dé tantas vueltas a las cosas, pero no sé sabe gestiona en muchos aspectos.
Mi hija ya le tenía respeto a los perros grandes, pero en casa tenemos perro, pájaros y en otras ocasiones otros animales. Le hemos inculcado el amor por los animales y la defensa de los mismos, pero ahora gestionar las secuelas de esto me da miedo, porque no se por dónde puede salir.
Gracias por leerme. S alguien ha pasado por algo similar, me encantaría leer cómo lo ha gestionado.
