Mi novio y yo hemos sido padres recientemente. Nuestro bebé acaba de cumplir 3 meses.
Es nuestro primer bebé. Al principio fue un poco shock para los dos porque no lo buscamos y tenemos 27 años, pero las cosas vienen como vienen en esta vida.
A pesar de todo conforme iba avanzando el embarazo y me iba viendo la barriguita empezó a ilusionarme mucho, a comprarle ropita, a preparar la habitación. Al parecer la ilusionada fuí yo porque a él la noticia del embarazo pareció afectarle bastante.
Siempre le ha gustado salir de fiesta aunque imaginé que cuando fuese padre se cortaría con las salidas, pero me equivoqué.

Cuando nació mi bebé, le ví algo de implicación pero a día de hoy su vida es trabajar, dormir y salir.
Todos los fines de semana sale, todos, sin excepción y muchos de ellos viernes y sábado.
Sale y vuelve a las mil y bebido claro, mientras yo por las noches me dedico a cuidar de mi hijo, a dormirle a darle teta.
Al día siguiente él se levanta a las 14,00 de la tarde, con lo cual durante el resto del día también me tengo que hacer cargo del bebé, de la casa, de la comida… y ese día ya lo tengo perdido porque cuando se levanta esta hecho mierda y no es nada productivo.
Yo no salgo de fiesta, ni ganas que tengo, a mí sí me ha cambiado la vida mi hijo y ahora tengo unas responsabilidades, mi vida ha cambiado y mis prioridades, las suyas al parecer no. Él sigue con su vida de antes, como si no tuviese ningún hijo y estoy agotada física y mentalmente de la situación.
He tenido un par de charlas largas con él y aunque me dice que tengo razón, ese fin de semana se queda en casa pero al siguiente ya está igual.
No sé que más hacer.