Texto enviado por seguidora a [email protected]
Hace unos meses con toda la confianza del mundo le conté a mi mejor amiga que estaba empezando con Mounjaro recetado por mi endocrina.
Sentía que necesitaba compartir lo difícil que estaba siendo todo el proceso y ella hace unos años tuvo una pérdida de peso brutal porque se sometió a un bypass.
El esfuerzo económico, el cambio de hábitos, las visitas al médico, el gimnasio, las dietas… no ha sido ni fácil ni mágico. Y pensé que podía confiar en ella y que me comprendería.
Pues ahora resulta que varias del grupo ya lo saben. Y lo peor no es solo que lo hayan contado, sino cómo lo comentan.
He oído cosas tipo “así cualquiera” o “bueno, claro, si te pinchas es trampa”.
Y no sabéis lo que duele eso.
Porque si pensaran que con una aguja ya lo tienes todo hecho que se apunten y vean lo que es.
Me siento mal por haber confiado en alguien que no supo guardar algo tan personal.
Y peor aún por tener que justificarme como si estuviera haciendo trampa, cuando estoy luchando como nunca por estar bien. Ayer se lo dije a ella y me dijo que lo había comentado sin ninguna maldad y que asuma que si pierdo peso la gente pueda opinar. Lo respeto pero me quedé loca.
