A ver, que me explico, que la que lea únicamente el título puede pensar que ya está aquí la flipada de turno. Yo os cuento.
Tengo casi cuarenta tacos, que se dice pronto, y llevo enamoradísima hasta las trancas de un actor español pues casi toda mi existencia. Desde que empecé con la tontería allá por mi adolescencia. Lo primero al verlo por televisión, en las primeras películas que hacía, y después cuando tuve la suerte de conocerlo en persona gracias al trabajo de mi padre.
Esto último ya fue algo así como muy puntual, vamos, que no es que nos hiciésemos colegas ni nada por el estilo. Pero sí que llegamos a entablar una conversación durante aquel evento. A mí me temblaban las piernas como si fuesen de gelatina y cada vez que me sonreía me derretía un poco más. Yo que por aquel entonces ya era una mujer con dos dedos de frente, fui consciente de que lo que yo sentía por aquel muchacho no era una simple atracción.
Y bueno, yo he tenido mis parejas, con mis idas y venidas, pero he llegado a un punto que estoy hasta las narices de no ser fiel a lo que quiere mi corazón. Hace algunas semanas tuve un susto bastante fuerte (de esos que te hacen replantearte tu existencia) y he llegado a la conclusión de que vida solo hay una, y que si cada noche me acuesto pensando en este chico es por algo. Que tengo que actuar, al menos darle una oportunidad de volver a encontrarnos y ver si puede suceder algo o no, ¿quién sabe?
Así es como he llegado hasta aquí. Me encuentro con todo mi equipaje hecho, mi piso a punto de ser alquilado y mi trabajo en excedencia. Tengo un billete de ida a EEUU y poco más que decir. No busco opiniones, quizás consejos y sobre todo muchos ánimos. Voy a lanzarme de lleno a la mayor locura de mi vida y espero regresar algún día con la maleta llena de grandes historias.
¡Gracias por leerme!