Amo a mis amigos
Me encanta quedar con ellos, hacer planes, salir a cenar, ir de viaje o pasar horas de cháchara sin darnos cuenta del tiempo. Pero hay una cosa que no soporto: dormir en sus casas.
No sé exactamente por qué. No es que sus casas sean incómodas ni que lo pase mal cuando estoy con ellos, pero en el momento en que el plan incluye quedarse a dormir algo dentro de mí se bloquea. Prefiero mil veces mi cama, mi espacio, mi rutina.
El problema es que últimamente esto me está haciendo sentir como una rarita. Mi amiga se ha comprado una casa en la sierra y ahora cada dos por tres propone planes de barbacoa, copas y «nos quedamos todos a dormir». Y cuando digo que prefiero volverme a mi casa siempre viene la ronda de preguntas y el cachondeo:
«¡Pero si estamos a gustísimo, qué más da!»
«Vas a ser la única que se va, qué rancia.»
«Pero si hay sitio de sobra, no te rayes.»
Yo digo que duermo fatal fuera de casa (lo cual es cierto) o «mañana tengo cosas que hacer temprano» (a veces, verdad, a veces excusa descarada). Pero la realidad es que simplemente no me siento cómoda durmiendo fuera. No me gusta despertarme en una casa que no es la mía, compartir baño, depender de los horarios de los demás… Me agobia y no lo disfruto. me da incluso ansiedad.
¿Soy la única a la que le pasa esto? ¿Es normal o realmente soy una rara antisocial?
