Ayer fue mi cumpleaños. 25 años.
Mi novio no me felicitó. Ni un mensaje, ni una llamada, ni un desayuno especial.
Llevamos tres años juntos, no es que sea una relación nueva. Y sí, este año decidí no recordárselo con días de antelación, ni dejar pistas, ni soltar indirectas. Pensé: a ver si se acuerda por sí solo.
Pues no. No solo no se acordó sino que por la noche me soltó un te noto rara hoy.
Lo peor es que yo sí me esfuerzo por sus cosas.
No sé si estoy exagerando. Pero es que me fui a dormir con el nudo en la garganta. Y todavía no se ha dado cuenta.
