No sé por donde empezar a escribir pero necesito desahogarme porque cada día que pasa me voy hundiendo más….
Hace dos meses que ha nacido mi hijo, es lo que más quiero en este mundo y no puedo evitar, cada vez que lo miro, en pensar en su bienestar, en estar yo bien anímicamente para poder cuidarlo mejor y en que quiero luchar con todas mis fuerzas para que sea feliz.
Vivo con su padre, mi pareja desde hace dos años y medio. Un chico bueno, cuando quiere. Tiene esquizofrenia, no estudia, no trabaja, en casa hace lo justo yéndole yo detrás, quejándose prácticamente por todo y con siempre ganas de acostarse conmigo… Yo voy muy cansada con el bebé y entre una cosa y otra pues no tengo ganas. Mi pareja me hace sentir mal diciéndome que ya no soy como antes y todo eso, insiste varias veces cada día para hacerlo y yo, entre más me lo dice, más me agobio y me hundo… Sabe que necesito bajar a casa de mis padres varias veces por semana, porque necesito de su apoyo, su calor y sentirme segura allí y él se aprovecha para chantajearme y que lo hagamos a cambio de bajar juntos… Necesito una seguridad y un cariño tremendo y mi habitación es el único lugar donde soy feliz y me siento acogida…
También tengo una suegra que es muy tóxica, a veces incluso cruel con sus comentarios y muy víctima ya que yo, por mucho que quiera solo puedo ser cordial con ella pero no sentir el afecto que me gustaría como si fuera mi madre. Intento coincidir poco con ella por mi salud mental pero cuando coincidimos monta algún número o hace algún comentario. Antes la escuchaba y siempre, para evitar conflicto, solía darle la razón pero desde que soy madre quiero tomar las decisiones yo y eso a ella no le gusta, hasta el punto de que me deja de hablar por temporadas. Todo empezó el día que tuve al bebé, nació prematuro, yo quería darle pecho hasta que empezó a venir todo el mundo al hospital y yo, entre el cansancio de tener que despertarme cada tres horas para darle el pecho, sacarme la leche y demás y, que me agobiada tener tanta gente alrededor, no me subía la leche, mi hijo perdió más peso, no paraban de pincharle para verle el azucar…una noche en el hospital me puse a llorar de impotencia y decidí pasar a biberón. Mi novio dormía todas las noches, no se enteraba de nada o no quería enterarse, ni los demás tampoco…En que momento tomé la decisión, me llovieron un montón de críticas de mi suegra y de mi novio…me hundí más aún y, cuando nos dieron el alta, quise irme una semana a casa de mis padres, a mi habitación de niña, a mi cama de toda la vida, a mi refugio, a mi zona de confort. Necesitaba sentirme segura unos días en un lugar, sin nadie que me agobiara y, sobretodo, sentirme cuidada.

Al cabo de un mes la excusa ha sido el bautizo. Mi pareja y yo queremos bautizar al bebé pero no tenemos pasta para pagar un banquete, así que decidimos hacer una comida en casa con nuestros padres, hermanos y abuelos (sin tios ni primos) y luego que al bautizo viniera quien quisiera. La mujer insistió e insistió hasta la saciedad de montar un banquete y que cada uno se pagara lo suyo pero nos parece muy cutre y, para hacerlo mal, no hacerlo. No sabéis la de veces que insistió y hasta llamó a restaurantes para preguntar precios y disponibilidad. Ya me harté de tanto decirle que no que le dije que la decisión estaba tomada y que, la última palabra la, teníamos nosotros como padres… Empezó a hacerse la víctima y a enfadarse… Se ha tirado semanas sin hablarme y yo, a la vista de todos, siempre soy la mala de la película. Encima será la madrina del bebé porque tengo tanta personalidad que cedí aún no queriendo que es mujer lo fuera.
Esta situación ya es insostenible y no sé por donde tirar ya que cada día que pasa me siento más sola.