El pasado 9 de febrero nació la hija de mi mejor amiga. Es una noticia fabulosa, pero no soy capaz de sentir toda la felicidad que debería, porque hace 2 meses y 13 días… yo perdí a mi pequeño.
Hace unos meses, era la persona más feliz del mundo, pues al fin, después de una larga lucha contra la infertilidad, conseguimos quedarnos embarazados. Y no solo eso, sino que iba a compartir mi dicha con mi mejor amiga, que se había quedado embarazada dos meses antes que yo. No podía ser más perfecto.
Y no lo ha sido, mi sueño se ha convertido en una pesadilla y a las 22 semanas perdí a mi bebé. La desolación… si no se ha vivido, es difícil de explicar. Por el bien de mi amiga, no quise decirle directamente lo que me había pasado, pero pensando en que si fuera al revés a mí me gustaría saberlo. Se lo conté a su marido y le pedí que se lo contara lo más suave que pudiera.
Ella fue super comprensiva, y me dijo que cuando yo quisiera, si quería hablar o no hablar ella estaba para apoyarme. Solo le pude escribir para decirle que la quería mucho, pero estaba viviendo el peor momento de mi vida y que si bien ya amaba a su hija antes de que naciera, necesitaba tiempo para asimilar todo y ser capaz de estar con ella y su bebé.
Ella me entendió y después, yo tuve un ataque de ansiedad.

Cuando se estaba acercando la fecha de su parto, yo pensaba mucho en ella, deseando que todo fuera bien. Ayer al ver que había salido de cuentas le envié un corazón por wp y me dijo que había nacido, que todo había ido bien.
Y me alegré, pero me duele, me duele mucho, hasta el punto de ser físico. Su hija crecerá y mi hijo no. E intento aceptarlo y lo hago, pero duele. Su pequeña siempre me recordará al mío y no puedo hacer nada para evitarlo. Y me siento la peor persona del mundo, pero por mucho que me esfuerce no puedo cambiar lo que siento.
Ella es una amiga genial, ni siquiera me ha mandado una foto… yo tampoco se la he pedido. No sé si aún estoy lista para ese paso. Espero que algún día me perdone.
Se que tengo que hablar con ella y explicarle como me siento, y contarle todo lo que pasó, pero no quiero empañar su felicidad. Se merece vivir lo que yo no he podido con toda la felicidad del mundo y ser mama primeriza tiene que ser ya suficiente complicado como para que se preocupe por mí. No es el momento.
Ella no leerá esto, pero solo quería desahogarme y ordenar mis sentimientos a través de la escritura.
Solo espero que en algún momento, pueda ir a ver a mi amiga, abrazar a su hija y transmitirles todo el amor que no le pude dar a mi hijo. Y que me perdone.
Si alguna esta pasando por algo similar, os envio fuerza y mucho amor. Porque aunque a veces sienta que nunca volveré a ser feliz, me niego a hundirme y a odiar el mundo.