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Llevamos cuatro años durmiendo juntos y cada noche es una prueba de amor. O de resistencia
El otro día va y me suelta muy digno:
“Tienes que hacer algo con eso de hablar dormida porque me despiertas todas las noches.”
Como si fuera yo la que monta un after en la cama.
Me quedé LOCA. Yo, que murmuro alguna frase absurda tipo “cuidado con el calamar”, le molesto a él que ronca como si estuviera demoliendo el edificio con su garganta.
Este señor que emite sonidos guturales que parecen salidos de un documental de National Geographic.
Y lo mejor es que cuando le grabo para que escuche su concierto nasal dice que «no es para tanto».
Por qué hay tantas cosas que los hombres hacen en casa (roncar, ocupar toda la cama, dejar la almohada sudada) que nosotras aguantamos con resignación pero cuando es al revés… somos una molestia?
Estoy planteándome seriamente dormir en otra habitación, pero justo el otro día leí aquí el post de dormir separados y la gente diciendo que eso es el finde la relación y estoy que no sé qué pensar porque si sigo así el fin de mi relación va a ser porque me va a dar algo de tanto ronqudo
