A ver, es muy fácil a toro pasado acusar a la compañera de blanquear la drogadicción, pero esto es como la violencia machista:
Primero conoces un tío genial, guapo y simpático que te enamora. Al poco, te cuenta o ves que fuma porros a diario, aunque a ti no te vaya el tema. Él te dice que solo por las noches para relajarse y tú, que estás tan enamorada de ese chico tan inteligente, simpático y cariñoso, lo aceptas porque si es solo eso, tampoco es para tanto. No quieres hacerle la cruz y quedar de intolerante y antigua.
Pero, ay, resulta que cuando sale de fiesta con los amigos TAMBIÉN caen unos tiritos. Y tú piensas: «Bueno, solo queda con los amigos una vez al mes o cada dos meses». Entonces empiezas a ver restos de consumo entre semana y te dice que le ha sobrado del finde.
Vamos, que los drogodependientes mienten más que hablan para ocultar que tienen un problemón y tú, novia, quieres creerte que con tu amor y comprensión lo superaréis y no, te va a arrastrar con él (digo que acabes consumiendo) y te va a hacer una desgraciada.
Debes alejarte de él aunque cueste. Y, a las que acusáis a esta chica de «blanquear las drogas», que no es tan fácil desde dentro.