(Testimonio real de una seguidora enviado al mail)
Odio viajar, ya está ya lo he dicho. Cuando lo cuento en público la gente suele decirme, pero mujer cómo no te va a gustar viajar, irte de vacaciones, conocer nuevos lugares…
Pues no me gusta y os voy a explicar por qué, para que toda la gente que opina como yo sepa que hay alguien ahí fuera que le comprende.
Para empezar, me parece horrible organizar el viaje, lo que es la logística en sí. Tener que mirar hoteles, cuadrar agendas y mi peor pesadilla, LIDIAR CON RYANAIR. Porque si, en el mejor de los casos, después de estar semanas mirando el precio de los vuelos consigues uno barato, vas a tener que pagar por una maleta de mano (cosa que por cierto es ilegal y podéis recurrir que os devuelvan la pasta). Pero yo después de todo este proceso ya estoy cabreada y estresada.
Después ponte a mirar hotel/alojamiento. La única forma de que esto sea fácil es que seas un estudiante erasmus y no te importe dormir en la bañera de un sótano a 20 kilómetros del centro de la ciudad. Si, por el contrario, necesitas que el sitio donde te vas a quedar cumpla unos mínimos de habitabilidad, te las vas a ver y desear.
Encima si viajas con niños es que ya que alguien me explique como se supone que me voy a relajar. A las paranoias habituales de evitar que le pase algo a tu criatura en un sitio que no conoces, añádele tener que gestionar todas las comidas al milímetro.

El tema maletas también es peliagudo. De hecho, yo cuando recuerdo la ultima vez que tuve que hacer el equipaje de 3 personitas me recorren escalofríos por la espalda. Os juro que me siento como un soldado que acaba de volver de Vietnam, empiezo a ver en blanco y negro y todo.
Porque encima, no sé el resto, pero yo lleno las maletas de por si acasos que luego nunca se usan. Porque ya se que vamos a Canarias en agosto, pero quizás debería llevar una chaqueta de invierno por si refresca. Cuando la realidad es que mi hija se pasó todas las vacaciones con dos vestidos y el resto de ropa se quedó muerta de risa.
Teniendo en cuenta todas estas cosas yo estoy más tensa antes de salir de casa que un cura bautizando un Gremlin, así que imagínate como vuelvo. Para recuperarme de las vacaciones necesito otras dos semanas de descanso y claro, eso no compensa.
Pero no me malinterpretéis, admiro con todo mi corazón a las personas que viajan, sobre todo porque no entiendo como os las arregláis.
Así que, aunque estoy casi segura de que en mi biografía de Tinder nunca pondrá “adoro viajar” espero pillarle el truco en el futuro.