Mi mejor amiga se ‘ha enamorado’ de un pavo con el que se ha liado una noche yendo borracha. Lleva ya dos semanas sin parar de decir que fue mágico, que fue increíble, que fue de película… las demás estábamos allí y desde fuera se veía de todo menos mágico.
Nos pareció a todas un baboso que intentó con tres antes que con ella, le daba lo mismo ocho que ochenta.
Pero claro, ¿cómo le dices eso a ella? Pues dando mil vueltas, diciéndole que seguro que no fue para tanto, que luego todos son iguales, que tampoco se ilusione sin saber nada del otro, que en realidad no lo conoce… Pues nada, se la suda todo eh, es que está en sus trece y de ahí no la saca nadie.
El chico se fue de su casa sin darle su móvil ni su insta. Le dijo que ‘si el destino quería, los volvería a juntar’.
Es que por favor… huele a cerdo desde Lima.

Pues ella está emocionada (no quiero sonar cruel porque es una de las personas a la que más quiero en mi vida, así que no me malinterpretéis por favor, pero ella no ha besado a prácticamente nadie, tiene un físico poco normativo y los tontos del bote no saben ver lo increíble que es porque se quedan en una superficie que poco dice ella) y a nosotras nos duele ‘bajarla de la nube’, aún así hemos sido bastante claras y nos dice que no la dejamos ser felices, que para una vez que ella es la protagonista no la apoyamos, que estamos celosas…
Y bueno, que el único dato que tiene ella es que él vive en Sevilla y quiere que nos vayamos para allá a buscarle. Sabemos que se llama José y que es sevillano. Ya.
Todas las demás le han dicho que NO, ha venido a mí llorándome, diciéndome que por favor nos fuéramos un finde, que lo peor que nos podía pasar era pasarlo de puta madre en el sur durante un par de días… y es que a mí no me duele bajar a Andalucía, me duele que no se cumplan sus expectativas y que se le destroce el corazón un poquito más.
¿Qué me decís vosotras? ¿Nos vamos pa Sevilla o le digo que mejor no?