Hola a todas y todos, primero gracias por leery perdón si no es el lugar para escribir esto.
Voy a contar mi historia, quizás para sentirme escuchado y menos raro.
Me diagnosticaron esquizofrenia paranoide hace un año y medio. Honestamente creo que desde entonces nunca he vuelto a sentirme completamente humano otra vez. Antes de todo esto yo era un chico súper normal. Me encantaba hablar con la gente, salir aunque fuera a hacer cualquier tontería, quedarme despierto hasta las tantas jugando o escuchando música, conocer personas nuevas… era muy sensible también, demasiado quizá, me encariñaba rápido de la gente y sentía todo muy fuerte.
Mi madre siempre decía que yo llenaba la casa porque nunca me callaba, siempre había ruido conmigo, siempre estaba molestando a mi hermano, haciendo bromas absurdas o poniendo música por toda la casa. Y sinceramente creo que lo que más me duele de la enfermedad es mirar atrás y sentir que ese chico desapareció poco a poco delante de todos.
Todo empezó con ansiedad y paranoia. Al principio parecía simplemente estrés o depresión. Empecé a aislarme muchísimo sin darme cuenta, dejé de responder mensajes, cancelaba planes porque cualquier cosa me agotaba mentalmente y me encerraba horas en mi cuarto porque era el único sitio donde sentía algo parecido a tranquilidad. Luego las cosas empezaron a empeorar, dormía fatal, cualquier ruido me hacía saltar y vivía constantemente nervioso sin saber exactamente por qué. Había noches donde me quedaba mirando el pasillo de mi casa con el corazón a mil porque sentía que había alguien ahí aunque racionalmente supiera que no tenía sentido. Y creo que la peor sensación del mundo es esa empezar a no confiar del todo en tu propia cabeza. Hubo momentos donde me asusto muchísimo de mí mismo. No porque quisiera hacer daño a nadie, sino porque me daba miedo no saber qué era real y qué no.
El diagnóstico llegó después de una época horrible donde terminé completamente roto mentalmente. Recuerdo perfectamente la consulta, el psiquiatra hablándome súper tranquilo mientras mi madre estaba llorando al lado intentando disimular y yo mirando una planta de la habitación porque sentía que si levantaba la cabeza iba a derrumbarme delante de todos, cuando escuché la palabra esquizofrenia sentí literalmente que mi vida se acababa ahí, porque esa palabra pesa muchísimo. Y lo peor es que desde ese momento empecé a notar que la gente me miraba diferente, mi familia empezó a tratarme con miedo aunque intentaran esconderlo, si me quedaba callado demasiado rato mi madre me preguntaba enseguida si estaba bien o si había tomado la medicación. Mi hermano pequeño se quedaba mirándome raro a veces, como intentando averiguar si seguía siendo yo. Y aunque sé que lo hacen porque me quieren, llega un punto donde empiezas a sentirte más una enfermedad que una persona.
Honestamente muchas veces me siento como un monstruo, y lo peor es que entiendo perfectamente que la gente me vea así, de verdad lo entiendo. Porque es una enfermedad que da miedo incluso desde fuera y vivir sabiendo eso te destruye poco a poco, te hace sentir constantemente que tienes algo oscuro dentro aunque no quieras hacer daño a nadie. Hay días donde estoy tranquilo, teniendo un día normal, riéndome o viendo una serie y de repente recuerdo lo que tengo y siento una vergüenza horrible, como si mi propia existencia incomodara a los demás. A veces noto que la gente cambia ligeramente la forma de hablarme cuando lo sabe. Como si de repente se volvieran más tensos o más cuidadosos conmigo. Y aunque intenten disimularlo, lo notas, siempre lo notas.
Lo que terminó de romperme del todo fue una chica que conocí hace unos meses. Hacía muchísimo tiempo que no conectaba así con alguien. Hablábamos todos los días, nos mandábamos audios larguísimos, nos reíamos muchísimo y conmigo volvió una sensación que llevaba muchísimo tiempo sin sentir, ilusión real por vivir algo bonito, cuando estaba con ella sentía que todavía podía ser una persona normal pese a todo esto y creo que por eso me daba tanto miedo perderla. Mucha gente me decía que no tenía por qué contarle lo mío tan pronto, pero yo sentía que debía hacerlo, porque si alguien iba a quedarse en mi vida tenía derecho a saberlo desde el principio. Así que una noche quedamos y se lo conté. Recuerdo perfectamente cómo me temblaban las manos mientras intentaba explicarle que tenía esquizofrenia pero que estaba estable, medicado, en terapia y haciendo todo lo posible por llevar una vida normal y mientras hablaba veía cómo le cambiaba la expresión poco a poco. Nunca voy a olvidar esa mirada, era miedo, no exagerado ni dramático, pero estaba ahí. Como si de repente hubiera dejado de verme como un chico normal y estuviera viendo algo peligroso o roto. Después de eso todo cambió, empezó a responder más fría, más distante, hasta que terminó diciéndome que no estaba preparada para algo así. Y sinceramente creo que esa frase me destrozó muchísimo más que el propio diagnóstico, porque confirmó exactamente lo que llevo sintiendo desde hace un año y medio que da igual cómo sea yo realmente por dentro, en cuanto alguien escucha “esquizofrenia” la enfermedad entra en la habitación antes que mi personalidad. Y honestamente creo que lo peor es que ya he empezado a verme igual que me ve el resto. Como alguien defectuoso. Como alguien que da miedo. Como alguien al que es más fácil abandonar que intentar entender.
Honestamente ya no sé cómo hacer para que la gente vea a la persona antes que a la enfermedad. Estoy cansado de sentir que doy miedo incluso cuando lo único que quiero es llevar una vida normal y que alguien me quiera sin mirar mi diagnóstico primero. Hay días donde intento convencerme de que todavía puedo tener una vida normal, relaciones normales y volver a sentirme yo, pero otras veces siento que la esquizofrenia ya me quitó todo eso.
