Estoy ya en el límite y no pido la baja porque estamos a final de curso; no puedo más.
No os podéis imaginar lo que supone dar clase en España. Cada día hay algo y llego a casa hecha polvo. Estoy desmoralizada. Treinta alumnos por clase, os lo juro, y no exagero: el 70 por ciento no tiene ningún interés en aprender. Da igual lo que hagas, los materiales o los temas; es una absoluta pérdida de tiempo. Lo he intentado todo, hasta he hecho cursos de motivación y me he dado cuenta de que es inútil. Hasta la propia docente, era un curso online, nos dijo a los profes de instituto público (había otros que imparten clase en otros sistemas) que no entendía cómo podíamos aguantar tanto, esto fue porque un dia cada uno tuvimos que explicar nuestros peores momentos y entre todos encontrar una solucion
Para colmo, a lo largo del curso se van incorporando alumnos extranjeros que casi no hablan español. Tengo a 3 o 5 asi. Es inaudito, y no es por ellos, es por el sistema que permite que personas con un nulo conocimiento del idioma estén en clases como la mía, Historia o Cultura Clásica. Hay algunos que prácticamente no saben leer. Vienen además marcados por la mala vida que han llevado en su país, han vivido en la calle o en familias desestructuradas, un horror, y con una actitud muy complicada, pero les obligan a estar escolarizados, para que al menos obtengan la ESO y puedan incorporarse al mercado laboral, nos dicen. Y luego está el tema de la edad: os digo yo que algunos que supuestamente tienen 16 o 17 años ya han cumplido los 20 hace días, tiarrones de 1,80 que ya se ve que se afeitan, pero como no quiero crear polémicas, mejor no entro.
Me paso las clases discutiendo con ellos, la mayoría con los chicos; las chicas no hacen nada, pero al menos no dan problemas. Simplemente pasan. No hay clase en la que pueda explicar algo más de cinco minutos, y no estoy exagerando. Hace dos semanas un alumno me dijo que no estudiaba porque no le salía de los cojones y que la cultura clásica le importaba una mierda, para acabar como yo, menudo asco, y casi toda la clase , 25 personas, berreando, aplaudiendo y vitoreando y dando golpes en la mesa, como salvajes. Era para haberlo grabado. No fue algo extraordinario; cada dos o tres semanas pasa algo similar. Por supuesto, hablé con el tutor, que según él tuvo una charla seria con él, y ya. No sirvió para nada.
La profe que les da ingles me ha dicho que ella ya lo deja por imposible, que no molesta mas, que hasta su marido y sus hijos le han dicho que se distancie porque tb llegaba a casa fatal.
Un día el director me vio saliendo del aula, fatal, se me notaba en la cara, y me dijo que a estas alturas, con cómo está todo, se viene a sobrevivir y hacer lo que uno pueda, y que ya se arrepentirán en el futuro. Que lleva 35 años en la enseñanza y que no hay esperanza. Que los que pueden llevan a sus hijos a la concertada o la privada. Suerte tienen,
Para colmo nos dicen que bajemos el nivel para que todos puedan promocionar; en serio, con alumnos de 16 años que no saben situar bien Grecia en el mapa en cuarto de la ESO o piensan que el latín es de México. O no saben el significado de palabras como coyuntura, latitud o vitalicio, porque no estudian nada ni abren el libro. Ya se lo he dicho mil veces que yo puedo estudiar por ellos.
Y lo peor: mi instituto es normal, en un barrio normal, no conflictivo. Una buena amiga que trabaja en Madrid me ha contado que en su instituto tiene que ir cada día la policía local porque hay miembros de bandas estudiando allí y temen que algún día se líe gorda.
Vivo pensando en las vacaciones. No me entendáis mal, no es por vagancia ni mucho menos, es por no tener que enfrentarme cada maldito día a lo mismo. No está pagado, os lo prometo. El año pasado pensé que tendría el verano para recuperarme y volver en septiembre con nuevas energías, pero no puedo más, en serio, voy a renunciar.
No sé lo que haré con mi vida porque mi carrera está muy orientada a la docencia, pero desde luego ganaré en salud mental