Sé que esto es un tema delicado, me considero una buena persona y de verdad que no escribo esto desde la maldad, el despecho o las ganas de herir a nadie. Simplemente necesito desahogarme porque de verdad ya no sabemos cómo gestionar la situación.
Somos tres amigas que llevamos viviendo juntas casi dos años y el noviembre pasado a una de ellas le diagnosticaron cáncer, un Linfoma no Hodgkin.
El choque con la realidad fue duro, asumir que estaba enferma nos costó bastante, pero una vez que ya sabemos lo que hay, cómo hay que combatirlo y cual es la mejor manera de afrontarlo nos pusimos manos a la obra.
Tenemos 24 años, vivimos en Madrid y ella es de Zaragoza. Tomó la decisión de quedarse aquí a vivir y no volver a casa de sus padres porque ‘no quería sentir que perdía su vida, los que probablemente fueran sus últimos meses’. Nos pareció estupendo de buenas a primeras, pero convivir con un cáncer a los 24 años no es fácil, creedme.
Los vómitos, los mareos, los días de kimio, levantarnos a las tantas de la madrugada si necesita algo… Son cosas duras, pero que si hay que vivirlas, pues se viven y punto.

El problema no es ese (que también), el problema viene cuando la enferma se convierte en parte de la realeza y se cree que tiene esclavas. Desde que le diagnosticaron el cáncer no cocina, no friega, no limpia, no pone lavadoras, no hace la compra y no trabaja.
Esta todo el día sentada en el sofá aburrida y nos está haciendo la vida imposible. Ella se escuda todo el rato en que está enferma y por eso mismo nosotras tragamos y tragamos y tragamos.
Le hacemos la comida, le recogemos la mesa, le fregamos los platos, recogemos cuando vomita, si se encuentra mal por la noche/madrugada estamos con ella en vela… Tenemos 24 años y yo siento que esta no debería ser mi vida.
Os pido que me entendáis y que no me juzguéis, no es que no quiera cuidar de ella, es que no estoy preparada para ello y más cuando la escuchas hablar por videollamada con su madre y ésta no deja de repetirle ‘vente a casa que vas a estar mejor’, ‘cariño, quién te va a cuidar mejor que tu madre’, ‘no seas cabezota y vente ya’.
Y ella le dice que no, que quiere vivir su vida a tope y yo la escucho y es como ¿a cambio de la nuestra, no?
Desde noviembre no podemos salir con tranquilidad a la calle a tomar algo, no podemos ir al cine, no podemos hacer nada. Que la pandemia ya nos ha quitado cosas, pero con ella tenemos que llevar el doble de cuidado porque está básicamente inmunodeprimida y no podemos arriesgarnos.
¿Pero qué haces? ¿Te plantas delante de una persona enferma y le dices ‘vete a tu casa, no te queremos aquí’?
De verdad que me siento tan cruel al escribiros todo esto… Pero necesito desahogarme, de verdad, es que ya no puedo más.