¡AY, AY, AY! ¡QUE MI HERMANO SE CASA Y LE PIDIÓ AYER MATRIMONIO A MI CUÑADA Y NADA PUDO SER MÁS BONITO Y YO NECESITO COMPARTIR CADA DETALLE CON VOSOTRAS PORQUE ME MUERO DE AMOR Y ESO QUE NO SOY YO LA QUE SE CASA!

Pues bien todo comenzó una hermosa tarde de noviembre en la cocina de casa de mis padres, mi hermano se acercó mientras yo estaba sentada en la mesa (mamá, si lees esto tú en realidad piensa que estaba sentada en la silla) y me dice: ‘Mariate, que me quiero casar con Victoria, que le quiero pedir matrimonio’. Y CLARO YO SALTO DEL SITIO Y ME PONGO CUAL CACHORRO ANTE SALCHICHA.

Pues bien, empezamos ese mismo día a hacer una tormenta de ideas porque teníamos clarísimo que queríamos que fuera diferente, especial y ultramegamazoatope bonito. Los dos somos unos románticos desde la cuna por culpa de mi santo y hermoso padre.

Pues nada, empezamos a urdir el plan, el cual iba a ponerse en marcha el día de Reyes y terminaría el 4 de febrero, día en el que mi cuñada cumple años, así todo sería más mágico, maravilloso y especial. Pues bien, nenas, agarraos las bragas que comienzo a narrar step by step cómo ha sido este mes de enero tan genial.

Pues bien, el día en el que Melchor, Gaspar y Baltasar decidieron pasar por la casa de mi hermano, dejaron una bella caja con instrucciones para su hermosa novia. Dentro de la caja había 30 corazones que debía pegar en la pared del salón, debajo de cada uno de ellos había una pegatina que debía despegar cada día, la cual contenía una pista que la llevaba hasta un regalo.

Es decir, durante 30 días ha estado abriendo 30 regalos. Ha habido de absolutamente todo, regalos más grandes y regalos más humildes, desde unas planchas del pelo hasta una bolsa de gusanitos, pasando por un libro, un ambientador para el baño, unos crepes de kinder chocolate y un ramo de rosas. Treinta cositas elegidas con mucho amor una a una.

Pues bien, el sábado pasado fue EL DÍA. Su cumpleaños era el lunes y no queríamos que fuera tan predecible, así que decidimos que el anillo de pedida fuera un par de día antes de que todo acabase. Ese día en el regalo que recibió ponía que esa misma noche irían a cenar a un restaurante súper bonito donde les habían preparado una ‘cena a ciegas’.

Mi hermano cerró con el dueño el salón solamente para nosotros, es un sitio muy pequeñito así que tampoco hubo mucho inconveniente. Los camareros salieron a recibirlos a la puerta y les vendaron los ojos diciendo que iban a vivir una experiencia gastronómica diferente, que deberían poner su olfato a punto de caramelo y su paladar super dispuesto a viajar hasta lugares muy lejanos, todo absolutamente mentira, por supuesto.

Pues nada, mi hermano se esconde mientras a ella la sientan delante de un proyector con los ojos vendados, se los destapan y comienza el vídeo. Un vídeo que no sé cuántas horas nos llevó a mi hermano y a mi para grabarlo, editarlo y exportarlo, porque tela marinera la tontería de exportar vídeos y formatos y mierdas, lo que cuesta, mi santa madre.

En el vídeo se veía a mi hermano durmiendo y entrando en un sueño, en el sueño iba al cementerio, a la tumba donde está enterrada mi abuelita, mientras de fondo se escucha una canción preciosa a piano y a mi hermano leyéndole una carta. El vídeo duró unos 8 minutos, pero lo que venía a decir básicamente era: ‘Querida abuelita, he encontrado a la mujer de mi vida definitivamente, desde que la vi lo tuve clarísimo, pero hoy me voy a atrever a dar el paso’. Todo esto mientras también salían imágenes de mi cuñada y él riéndose a cámara lenta y enumerando uno a uno todos los motivos por los que la quiere.

Ella lloró desde el segundo cero, pero es que yo lloré prácticamente durante todo el maldito montaje y eso que estuvimos prácticamente dos días. Menuda familia de sensiblones, colega.

Bueno, que la cosa no se acaba ahí, ellos siempre se han dicho mutuamente que se han enamorado del otro por las ‘sensaciones’ que se provocan mutuamente, así que el final del vídeo decía ‘si quieres vivir una sensación más, por favor, date la vuelta’. Y ella se dio la vuelta y estaba mi maldito hermano de rodillas con un anillo precioso preguntándole que si se quería casar con ella.

Y claro, ella dijo un SÍ como una catedral de grande. Entonces entré yo para ‘recogerlo’ todo, les di la enhorabuena, nos abrazamos, lloramos y todas esas cosas que se hacen. Les dije que me iba y entonces entraron nuestros padres y los padres de ella y ale, a llorar todos una vez más.

La hermana de ella vive super lejos por temas de estudios y eso, así le dijimos que la llamara por skype para contarle y enseñarle todo, ella lo hizo llorando mazo, lo que no se esperaba es que la otra estaba escondida en el baño del restaurante.

Mirad, he vivido momentos bonitos en la vida, pero como el de verlas abrazarse en ese momento como si el mundo se fuera a romper, pocos. Así que nada, otra vez todos a llorar mientras las dos gritan ‘que te casas, que me caso’ como seis veces, todos abrazados, llenos de lágrimas y flipando porque nos vamos de boda y madre del amor hermoso que bien todo.

Así que nada, a ella aún le quedan un par más de regalos por abrir antes del día de su cumpleaños, pero creo que ya está saturada de felicidad y amor para el resto de su vida.

Estoy tan, pero tan, tan, tan contenta y tan feliz por ellos, que a veces siento que la que se va a casar soy yo. Así os lo digo.

Qué viva el amor, qué viva el romanticismo, y qué vivan las lágrimas de alegría.