Los que tenemos la ‘suerte’ de haber nacido con un metabolismo que engorda sólo con escuchar la palabra pizza, no podemos dejar de intentar cuidarnos a diario. Para ello, lo ideal es combinar una alimentación sana con ejercicio. Fácil, ¿verdad? Nada más lejos de la realidad. En mi caso, comer sano es un suplicio, verduras, ensaladas, pescado, etc. Son cosas que como por obligación y porque, después de 30 años, he aprendido que son necesarias para mi alimentación. Pero si por mi fuera no entrarían en absoluto en mi menú diario. Así que lo que hago es intentar hacer mayor esfuerzo con el tema del ejercicio. En verano bajo a la piscina y nado, me gusta montar en bici, aunque he de reconocer que lo hago bastante poco, y llevo muchos años apuntada a distintos gimnasios. En la época en la que no estuve apuntada al gym salí a correr, y por correr me refiero a caminar rápido durante varios minutos, echar a correr pensando que era una cosa fácil y ahogarme a los 2 o 3 minutos. En definitiva, yo no soy runner, no le he acabado de ver el encanto… Aunque lo cierto es que ahora con el buen tiempo apetece mucho hacer actividades al aire libre, los que somos de entrenar en interiores y evitamos los rayos solares como si fuera kriptonita, optamos por hacer deporte en el gimnasio.

Desde que empecé a ir al gym de manera (más o menos) habitual allá por 2008 me aficioné a las clases colectivas. El tema de las máquinas era para otros, o para hacer tiempo antes de entrar en clase… Sin embargo, con el tiempo incluso las clases colectivas empiezan a hacerse monótonas, aburridas… El Spinning lo tuve que dejar por un problema en la rodilla, el Step me encanta hasta que toca hacer los movimientos ‘mambo-cha-cha-cha’ que no hacen otra cosa que recalcar lo arrítimica que soy, las clases de GAP son efectivas pero poco entretenidas y eso de que te vean por las cristaleras con el culo en pompa ejercitando los glúteos como si no hubiera un mañana… como que no.

En los últimos años es de agradecer que muchos gimnasios hayan incorporado disciplinas nuevas, clases colectivas que no sólo son efectivas, si no también divertidas, y en muchos casos bastante exclusivas.

Aquí tenéis 5 clases colectivas que os harán volver a enamoraros del gym:

Zumba:

Confieso que yo a ésta en concreto no le veo la gracia, hay que saber bailar o, en su defecto, no tener vergüenza alguna. Yo soy arrítmica y además muero de la vergüenza por hacer el ridículo, así que he decidido que no es para mí. Sin embargo, desde hace unos años, todos los gimnasios tienen las clases de zumba llenas, y no sólo de mujeres jóvenes, en mi gym veo muchas mujeres mayores y muchos chicos. Sin necesitar un fondo físico previo, todo el mundo puede practicar esta mezcla de ritmos latinos (salsa, merengue, flamenco o bachata) y ejercicios aeróbicos que se ha convertido en la rutina de moda para perder peso. Hasta 800kcal la hora, ahí es nada.

Body Combat:

Obviamente esta disciplina no es ninguna novedad, yo llevo haciendo Body Combat desde mi primer día en el gimnasio. Así es, a lo bruto, ¿para qué empezar con una clase facilita? Sin embargo, a pesar de los años que llevo practicándolo, no me aburre en absoluto, ya que las coreografías cambian cada dos / tres meses. El Body Combat mezcla distintas artes marciales y es un ejercicio muy variado, con el que ejercitas tanto brazos como piernas, y sirve para descargar muchísima tensión, sobre todo si piensas en alguien a quien le tienes mucha manía mientras te lías a patadas y puñetazos. Eso si, yo os recomiendo que si lo queréis practicar os compréis unas vendas para las muñecas, no sólo las proteges, si no que además lo hace mucho más creíble…

ABE:

Hasta hace unos meses no sabía de la existencia de este tipo de clases. El planteamiento es sencillo: una plataforma circular sobre la que realizar una clase aeróbica con música y ritmos variados. Lo mejor de todo es que es una actividad divertida y de bajo impacto articular, por lo que va muy bien para gente con problemas en las rodillas, y además es apta para personas de cualquier condición, edad y forma física. Te permite disfrutar de una actividad aeróbica de alto rendimiento con menor sensación de esfuerzo. Lo malo es que no lo tienen en todos los gimnasios, pero si el vuestro la tiene no dejéis de probarla!

TRX:

El TRX es un entrenamiento en suspensión en el que utilizas tu propio peso para hacer fuerza. Inventando por los marines americanos para mantenerse en forma en todo momento, el TRX llegó hace unos años a España para quedarse. Aunque por el vídeo parece fácil, yo sólo lo he hecho una vez y mi nula forma física hizo que me quisiera morir: hacer flexiones mientras tus pies están sujetos a unas cuerdas a unos 20 cm del suelo es de todo menos fácil. Pero divertido es un rato. Si tenéis la suerte de ir a un gimnasio que incluya este tipo de clases, no dejéis de probarlo, por desgracia el mío actual no lo tiene…

https://www.youtube.com/watch?v=wMEGMoPMfyM

Body Pump:

Porque no todo es quemar grasa en el gimnasio, también hay que tonificar, y para mi la mejor clase para eso es Body Pump. En ella puedes elegir el peso que te pones en la barra, no tienes por qué ponerte los mismos 10 kg que carga la chica de la primera fila, si puedes con 2 o 3 es suficiente. Con las clases de Body Pump tonificas brazos, piernas, abdomen y glúteos, el pack completo, ¿qué más queremos? Ah, y a pesar de lo que pueda parecer, no es un deporte para marujas, levantar una barra con peso en varias repeticiones no es tan fácil…

¿Practicáis ya alguno de estos deportes?, si no ¿a qué estáis esperando?