No sé cuantas veces has oído lo de: Voy a hacer que te corras sin tocarte.

Pero a mí ya me ha tocado varias veces y te voy a decir una cosa: No ha pasado ¡Nunca! ¡Jamás! ¡Never!

Vamos a ver, yo sé que hay personas que follan de manera tántrica y supuestamente lo de correrse sin tocarse está relacionado con eso. O al menos, eso es lo que yo he entendido.

Pero mira, para mí, a día de hoy, eso de correrse sin tocarse es como lo de no pasar hambre tomando solo té. Que quieres que te diga, yo no me lo creo.

¿Y de donde viene esta historia? Te lo cuento.

Empecemos por el principio. Chica (yo) conoce chico. El chico era el profesor de yoga de una de mis amigas. Pelo largo y pantalones tipo Aladdin. El chico había pasado años en la India formándose para ser profesor de Yoga y dando clases allí.

Sinceramente, a mí lo del yoga y la parte espiritual me daba igual, a mí lo que me molaba era que estaba más bueno que una rebanada de cruapán (si no sabes que es, ya estás espabilando nena)

Estuvimos un par de semanas escribiéndonos. Claro, en mi cabeza, ya me lo había follado de mil maneras. Me lo había follado debajo de la ducha, me había puesto encima, le había puesto de lado… por poner, le había puesto hasta a 4 patas. Lo sé, no preguntes, eran tiempos de sequía.

Y una noche, el chico me empieza a calentar las bragas. Una foto por allí, una foto por allá. Y mira, quieres que te diga nena, mucho misticismo, espiritualismo y mucha ostia, pero todos envían el mismo tipo de foto-pollas.

Bueno, el caso, que había una tensión sexual increíble y él, en momentos HOT me solía decir eso de «Voy a hacer que te corras sin tocarte»

Claro, yo pensaba, lo mismo es medio mago y tiene trucos de magia para usar en mi coño. No cariños, nada de eso, aquel señor no era ni mago, ni monje ni jedi, aquel señor lo que era, era un fantasma.

Llega el día del apocalipsis.

Yo pensaba que aquel dios adicto a los cristales, a los tés y a la ropa sin lavar me iba a deshacer el coño:  EL HYPE ERA REAL

Empezamos a enrollarnos, nos quitamos la ropa y acabamos en la cama.

He de decir que los primeros minutos fueron increíbles, fue besando poco a poco cada rincón de mi cuerpo como si supiera lo que hacía y a donde iba.

Y entonces el señor, me introdujo los dedos en el mochi. Yo estaba ansiosa pensando: Ya verás, ahora me va a hacer su magia indú y me voy a mear viva del placer.

¡Pues no! ¡El señor pasó completamente de largo! Por un momento pensé, joder es de los que te mete todo en la vagina y pasa mil de mi orgasmo. ¡Pero tampoco!

El mago del amor, estuvo durante más de un minuto palpando mi papo como su estuviera intentando leer braille y finalmente decidió que lo que quería era meterme un dedo entre los papos del culo y frotar.

Yo le dije «No me gusta la estimulación anal, ya lo siento». A lo que él me responde con una sonrisa «Lo sé, no te preocupes, respetaré tus limites»

¿Entonces porque aquel tipo me siguió intentando masturbar los papos del culo?

Le saqué la mano de mi culo y se la puse encima de mi clítoris, pero nada, completamente inútil.

Le volví a coger la mano y verbalicé que me gustaría que me frotara más arriba. Él me susurró «Espera, primero quiero que te corras» y vuelve a frotarme los papos del culo. Vamos a ver señoras ¿En qué mundo una mujer puede tener un orgasmo por frotarle los cachetes? ¡En el mío no!

A mí por poco me explota la cabeza ¿Qué hago? ¿Cómo coño me voy a correr así? ¡Se me van a escocer los papitos del culo!

La noche acabó pronto con un par de orgasmos fingidos y con una frase recurrente en mi mente que daba respuesta al famoso «Voy a hacer que te corras sin tocarte»

Quizás el mago tuviera razón, porque la única forma de que me corriera con aquel señor era sin dejar que me tocara.

Anónimo

Envía tus movidas a [email protected]