La adolescencia, esa época en la que los sentimientos van siempre a flor de piel. Una etapa de la vida en la que nos solemos sentir como las más incomprendidas del planeta pero en la que también empezamos a disfrutar de ciertas libertades. Para las adolescentes del 2000 las cosas fueron sencillamente diferentes. Recordemos que ya empezábamos a convivir con las nuevas tecnologías como eran internet y los teléfonos móviles, se llevaba todo aquello que fuese de un color estridente y las plataformas eran lo más de lo más. Éramos algo así como ese futuro que se imaginaban en las películas de los 60, y solo por eso ya molábamos.

Y como cada época tiene sus más y sus menos, por aquel entonces fuimos felices con lo que nos tocaba. Lidiábamos con modas horteras a más no poder y gastábamos nuestro tiempo libre en hobbies quizás ahora impensables. Han pasado ya 20 años ¡2 décadas! y aquello que parece haber ocurrido ayer queda ya muy muy lejano. De hecho da la impresión de que los adolescentes de ahora están comenzando a retomar algunas de aquellas tendencias que se instauraron a finales de los 90. Vuelven las modas de los flequillos teñidos, las gargantillas bien ceñidas al cuello o los pantalones con bien de campana. Pero no nos adelantemos, he aquí algunos de esos momentazos que seguramente tú también has vivido los primeros años de los 2000.

Que se rayara tu CD favorito en ESA canción

Imagen de Pinterest

Comprarse CD’s era todo un clásico. Eran el regalo más socorrido cuando no había Spotify ni descargas que valiesen. Reproducirlos en nuestros súper modernos discmans nos hacía sentir un poco más cerca del futuro tecnológico. Y todo iba genial hasta que, de pronto, la canción más maravillosa y que habías escuchado una y otra vez pegaba saltos o sonaba de una manera extraña. Un CD rayado no valía para nada. Que levante la mano la que tuvo que comprar más de una copia del mismo álbum para solventar este problema…

Ir al cine al menos 5 veces para revisionar Titanic

Fue una locura histórica. Te acercabas a los multicines y la fila de espera para comprar las entradas era interminable. Había quien ya la había visto pero repetía una y otra vez solo por ver de nuevo a DiCaprio saltando al estrellato total. Las salas abarrotadas, sentarnos en la primerísima fila para disfrutar de más de tres horas de película y… ¡salir del cine haciéndoles spoiler a todos los que esperaban para la próxima sesión! Cuánto bueno nos dio James Cameron con esta gran película.

Comprarnos pantalones acampanados y discutir con mamá porque les subió al bajo

¿Podía haber look más de los 2000? Imagen de Pinterest

Se pusieron de moda y en casa todas los amábamos salvo nuestras madres. Ellas no podían entender que nos viésemos guapas con aquellos pantalones horrendos, y mucho menos podían tolerar que ‘fuésemos limpiando las calles’ de aquella manera. ‘Mira hija, ¿a ti te paga algo el ayuntamiento por recoger toda la mierda con los bajos del pantalón?‘, esa era la pregunta. Se llevaban así, bien largos, que cubrieran toda la bota y que se empaparan hasta la rodilla cuando llovía. El drama llegaba el día en el que mamá no podía más y le pegaba el corte a los pantalones de campana, dejándolos inservibles y generando la gran discusión de la semana.

Sufrir la moda reflectante

Imagen de Código Nuevo

No sabemos muy bien en qué momento eso de llevar prendas reflectantes empezó a molar, pero sucedió. Cazadoras, pantalones y zapatillas. Ibas caminando por la calle un día de sol y allí a lo lejos veías a alguien brillar para después descubrir que aquella estrella de luz era tu colega. Pocas tendencias han sido tan horteras y a la vez tan seguidas ¿en qué estábamos pensando?

… Y también la moda de ‘Bad Boy’

Una marca que reflejaba ese sentimiento tan de moda de ser un ‘chico malo’. De hecho la imagen de la firma era la cara de un niño que no parecía querer hacer muchos amigos. Y no solo los chicos se ponían estas prendas, para nosotras se nos reservaban tops ultra apretados y pantalones flojos por debajo del ombligo. ¿Y en los pies? Pues zapatillas bien anchas, de esas en las que metíamos pares de calcetines bajo la lengüeta por si no abultaban lo suficiente. Íbamos hechas un pincel.

Ir al ciber a chatear en el IRC de tu ciudad

Daba igual que vivieras en una ciudad grande o pequeña, abrir la sala del IRC Hispano era una sensación única. Decenas de nicks tras los que se podían encontrar tus compañeros de clase o ese chico que tanto te gustaba. Lo importante era tontear con todo el mundo para después descubrir que te habías ciber-prendado del amigo del primo de tu mejor amiga. ¡Eso sí que era salseo!

Enamorarte en un campamento y seguir en contacto por carta

Los campamentos de verano nos daban la vida, a nosotras y a nuestros padres. Eran 15 días de desconectar de la rutina, de conocer a gente increíble y de hacer actividades únicas. Pocas cosas había tan intensas como las despedidas el último día de campamento. ¡Venga lágrimas, venga llantos! Y es que en apenas dos semanas hacíamos amistades de aquellas que queríamos para toda la vida y nos enamorábamos hasta los huesos. El contacto se mantenía a través del correo postal, prometiéndonos amor eterno y enviándonos fotografías tamaño carnet para llevar en nuestras carteras. Eso sí que era amorcito del bueno…

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