Moda

Novias WLS: cómo encontré el vestido de mis sueños parte 2

ATENCIÓN NOVIAS!

Si te casas en breves o te has casado hace poco, nos encantaría que nos contases tu historia a la hora de encontrar vestido. ¿Fue muy complicado para ti? ¿A qué tiendas fuiste? ¿Tuviste alguna experiencia desagradable?

Envíanos a info@weloversize.com tu experiencia y fotos si es que las tienes. Con las mejores haremos un post para que podáis leer todas

Buenas xicas!
Yo me casé en diciembre de 2016.
Como estaba en lista de espera para una fiv estuve haciendo dieta y adelgacé, así que estaba con una 46.
Vivo en Alicante y fui a Sedka Novias en Petrer, ya que tienen hasta la talla 72 para probarte, así que fui tan feliz. Me probé por lo menos 20 vestidos pero no di con él, me gustaba la parte inferior de uno y la superior de otro, así que me fui a pronovias donde lo más grande que tenían era una 42, y me trataron fatal, la verdad.
Fui a un par de tiendas de novias más, pero como ya tenía la idea en la cabeza, fui a Yolanda novias, en Alicante, una modista de novias y me hizo el vestido tal como lo quería… Y me encantó.
Os mando una fotillo.
Besos!!!

Me casé en Septiembre  de 2017.
No me costó mucho la verdad, vi unas poquitas tiendas y fui también a Pronovias y me trataron fatal, me probaron lo que les dio la gana independientemente de mis gustos  y es que apenas había tallas que pudiera probarme y uso una 42/44.
Así que me sentí fatal y pensé que no encontraría nada que me quedara bien. Pero en Lunas de boda me trataron genial y tienen unos vestidos preciosos. Al final elegí uno de la colección de Maggie Sottero una diseñadora Americana, de corte sirena y palabra de honor que me sentó como un guante.

Hola!

Vengo aquí a contaros mi experiencia eligiendo vestido de novia.
La primera cosa que hice cuando me prometí fue mirar vestidos… y la verdad es que yo iba con una idea muy cerrada de lo que quería y no quería llevar (Por favor, hacedme caso… probad cosas variadas, ¡que luego una se sorprende!)
Fui básicamente a 2 tiendas: Rosa Clará y Pronovias y tanto en una tienda como en otra me sacaron modelos de acuerdo a la forma que había pedido, del presupuesto que les dije que tenía…
El gran problema que tuve fue que en la mayoría de vestidos me tenía que “imaginar” cómo me quedarían ya que uso una talla 46-48 y los vestidos de prueba que tenían en la tienda no me quedaban como debería, no me los podía cerrar hasta arriba o directamente no me los podía cerrar.
Como podéis imaginar, con lo que va una a gastarse en un vestido de novia y para el día tan especial que es, pues no tenía ganas de imaginar nada.
La gran diferencia vino cuando la asesora de Pronovias me sacó uno de los vestidos de la colección “Pronovias Plus”. Ese si abrochó y pude ver por primera vez exactamente como sería mi vestido de novia.
En mi caso el mismo modelo se hacía en la versión de tallaje convencional y en la versión plus, y la verdad es que las diferencias hacían que a un cuerpo como el mío le quedara mucho mejor el vestido plus, no solo estéticamente sinó a nivel de comodidad: ballenas del pecho más altas (en el que no era plus me quedaban las pechugas muy al aire), refuerzo de la zona del corsé, la sujeción de la espalda del vestido en la zona del pecho era más ancha… Así que aunque en mi talla iba bien cualquiera de las dos versiones, me decanté por el plus. ¡Un aciertazo!
Lo que sí me pasó a la hora de elegir complementos fue que quise añadir un cinturoncito de pedrería y como vienen de una  longitud determinada tuve que encargar dos para hacer el contorno entero de mi cintura (con uno solo, me quedaba un palmo de contorno sin cinturón y quedaba bastante horrible). Y como no hay mal que por bien no venga… Con el sobrante del segundo cinturón, ¡me hice una pulsera a conjunto!
¡Espero que os sirva mi experiencia!
Bàrbara V.

Os cuento mi experiencia, creo que puede ser interesante para el post.

Me casé el pasado 30 de junio. La verdad es que en una tarde lo había encontrado, me probé como 4 o 5, y cuando me ponía el elegido, se me cambiaba la cara. Felicidad total.
La talla que me probé, logicamente, era pequeña. Decir que usó una 42-44 pero no comprendo la razón por la que los traen en tallas tan pequeñas. Anyway, me toman medidas y para la próxima prueba se comprometen a traer una talla suficientemente holgada, para después ajustarlo a mi cuerpo.
Siguiente prueba: me «pongo» el vestido y era pequeño. Me cerraba, pero sin respirar fuerte. Parecía que se habían equivocado al pedir la talla.
Discurso número 1 de la dependienta: «Has engordado.» Cooomoooor? Estaba casi segura de que no. Por si acaso era culpa mía, y había resultado ser una zampabollos irresponsable indigna de un vestido de Pronovias, me toman medidas. Tensión… He adelgazado 1 cm de pecho, del resto igual.
Discurso número 2: «Las novias adelgazan una media de 8 kilos, no pedimos otro vestido»
Tenía en mente adelgazar, pero ponerme una meta de 8 kilos me parecía muy optimista a la vez que peligroso. Aunque la verdad, estaba tan emocionada y me veía tan bien que no me preocupó demasiado, y me fui de la tienda con un compromiso. Huelga decir que no me podía sentar de lo prieto que me quedaba… Ahora lo pienso y… menuda locura.
Menos mal que mi madre se puso en plan fiera (ay! las madres). Al cabo de unos días llamó a la tienda, y le dijo a la dependienta: «Yo conozco a mi hija, no va a adelgazar, aíi que ya le estás trayendo un vestido de su talla». Tras una larga discusión consiguió que lo trajeran en una talla más.
Siguiente prueba, me la cuelan con el tocado. Tranquila, no te cobramos por reservarlo. Tracatun, añadido a la factura.
Siguiente prueba (2 antes de la boda). Había ido con la fotógrafa, que se animó a acompáñame para hacer unas fotos a modo pre-boda. Me estoy mirando, probándolo, andando a ver qué tal me apaño… Y me suelta la modista: «quitatelo ya, que lo vas a sobar» Menos mal que había otra madre (la de mi mejor amiga) y le pegó un buen zasca. «Lo ha pagado para sobarlo, es suyo».
Vamos, en cada prueba una sorpresita. El vestido definitivo me lo probé 1 semana antes porque algunos arreglos estuvieron sin hacer hasta ese día. Cualquier cosa que quería cambiar, ajustar o soltar a excepción de las mangas que le añadí de inicio: eso no se puede.
El día de la compra todo genial, una vez vendido en vestido, mal servicio. Pensé que iba a ser una experiencia mucho más agradable, creo que es lo que se espera cuando pagas cerca de los 2000 euros por un vestido. Y tengo un par de amigas que también han tenido la misma sensación.
Moraleja, lleva muchas madres a las pruebas. Y si no puede ir contigo, una amiga que ponga firme al personal.
No obstante, el vestido quedó precioso. Valió la peeeenaaaa soportar tempestades. Os mando una pequeña muestra.
Besitos!

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