Yo no le hubiera cambiado el nombre a mi hija por nada del mundo, y menos si llevabas 9 meses llamándola Irene. Es que nadie te asegura que no lleguéis al cole y haya 5 Irenes y 3 Irunes, o que en el futuro llamen a tu hija por el apellido, por un diminutivo o por uno mote cariñoso.