Las redes sociales no rompen matrimonios, las personas como Raquel sí.
Si quiere recuerdos, existen las fotos impresas y los álbumes que es lo que tenemos las personas normales.
Exponer de esa manera a un menor debería ser delito y para que el chiquillo se haya quejado ya tiene que ser exagerado. Lo peor es que esta señora no tiene el consentimiento de su hijo y lo sigue haciendo.